03

1432 Words
Luke llevaba caminando aproximadamente diez minutos sin saber a donde ir o por donde volver. . A lo lejos observa un gomero gigante, un árbol de cientos y cientos de años, atraído por su belleza y su gran tronco, el chico de cabellos rubios se acerco a el, cada vez que estaba mas cerca la luz comenzaba a crecer, y la iluminación cegaba los azules ojos de Henderson. De repente todo se volvió blanco, y  entro en una especie de túnel a través de los dos mundos, un pequeño flash se hizo presente y al poco tiempo Luke ya no estaba en un hermoso y pacifico campo con pastos verdes, él se encontraba en un transitado ¿hospital? -¿Que?- Susurro y miro a los dos lados, donde la gente corría para todos lados vestidos con batas, camillas entraban y salían y la gente hablaba preocupada por sus seres queridos que luchaban por su vida. Luke escucho algunos gritos detrás de él, lo que lo hizo girar y encontrarse con cientos de fans, que lloraban y tarareaban pequeñas canciones, él frunció el ceño y volvió a girar su cabeza. ¿Por que lo habían mandado aquí? ¿Qué tenia que ver este hospital con el? ¿Quiénes eran esas chicas? -Disculpe, me podría decir...- Luke se paro frente a una enfermera que venia corriendo, pero se sobresalto cuando esta lo traspaso, sin rendirse, se acerco a un hombre con barba corta.- Hola, mi nombre es Luke Hen...- Otra vez fue ignorado. Ahora se acerco al pequeño grupo de fans que se encontraba fuera del hospital, sin antes traspasar la puerta, cosa que lo sorprendió, se acerco a las fans.- Hola, ¿me reconocen?- miro una chica que tenia la mirada perdida, Luke soltó una pequeña risa.- Okey, ya puedes dejar de fingir.- Dijo tratando de agarrar un mechón de pelo de aquella rubia, pero su intento fallo. Rendido entro nuevamente al hospital, todavía sin adaptarse al choque de su cuerpo al traspasar las puertas. -Tardaste mas de lo que esperaba, pequeño.- escucho una voz a su lado. Aterrado, pego un salto y dirigió su mirada a aquel hombre, quien estaba vestido con un traje, parecido al que tenia Cesar, la única diferencia era que este hombre poseía unas hermosas y gigantes alas blancas, Luke soltó un silenciado "Wow", las alas del chico rubio se parecía a las de aquel hombre, pero con la diferencia que aquellas extrañas alas brillaban mas de lo normal. -¿Quien eres? ¿Qué hago aquí? ¿Me puedes ver? ¿Por que ellos no?- comenzó a preguntar. Aquella persona, que exactamente no lo era, los humanos no tienen alas, soltó una pequeña risita. -Es cierto lo que dijo Cesar, eres muy curioso. -Ponte en mi lugar.-Pidió.- No todos los días me pasan cosas tan raras. Tengo alas que se arrastran tocando el suelo, mi cuerpo esta frio, traspaso a la gente y cualquier objeto, la gente me ignora, hasta el momento solo he hablado con dos personas, ¡necesito mi vida pasada!- suspiro y tomo aire, como si se hubiera sacado un peso de encima. -Y también charlatán... Cesar se olvido eso. Me presento, soy Josh, y soy tu Arcángel.- sonrió, Luke alzo una ceja desconcentrado. -¿Mi que? -Arcángel, ¿Sabes lo que es un fantasma?- pregunto. -Si, los que observan a los vivos. ¿cierto? -Correcto. ¿Y los ángeles?- cuestiono. -¿Los que cuidan a los vivos? -Exacto. Bueno, un Arcángel es algo así como los Guardianes de los Ángeles, pero, también los vigilamos para saber si están haciendo bien las cosas.- le sonrió. Luke estaba impresionada, al final de cuentas, no era nada fácil ser un Guardián, tenia que aprender nuevos conceptos, estar toda su vida pendiente de una sola persona, que hasta el momento el no conocía, entre otras cosas. -Entonces...- intento hacer que siguiera. -Entonces, yo seré tu Arcángel.-Paso una mano por su espalda, acariciando sus alas. -Bien... Eso creo. Y, ¿tengo que llamarte Sr. Arcángel? -No.- rio.- Puedes llamarme Josh.- Le guiño un ojo.- ¿Quieres empezar a caminar?- interrogo. -Claro.- Luke comenzó a caminar en compañía de su Arcángel, tenia mil y una dudas en su cabeza, ¿Qué hacia el aquí? ¿Por que le mandaron un arcángel? ¿Por que todavía no podía usar sus alas?- ¿Cuándo podre volar?- pregunto, Josh lo miro y volvo a reír. -¿Ya conoces a tu Protegido? -¿Protegido? -Ya sabes, a el que tendrás que ayudar, apoyar y... -Si, ya lo se, amar. No, todavía no. ¿Cuándo se supone que lo encuentre?- cuestiono ya cansado de todo. -Espera, déjame ver...- Josh saco de su pequeño bolsillo una especie de Tableta tecnológica, que mostraba todo con cierto relieve, busco en un archivo llamado "Luke Henderson" y lo abrió, el rubio miraba todo embobado, tratando de buscar algo mas sobre su información.- Según esto encontraras a tu protegido... Pronto.- sonrió amablemente. -¿Enserio?- sus ojos se iluminaron y una sonrisa se formo en su cara. -No.-respondió seco, pero su risa lo delato.- ¡Que si hombre! ¿acaso no escuchas?- Luke formo una sonrisa con su cara y dio saltos de alegría en su interior, feliz por lo que venia. -¿Podemos ir a donde tengamos que ir de una puta vez?- pregunto. -Cesar estaba en lo correcto sobre las malas palabras niño. Okey, sígueme.- ordeno. Luke y su Arcángel, quien no tendría muchos años, caminaban por todo el hospital, el chico de cabellos rubios observaba todo con cierta lastima y algo de alegría, lastima por las familias que lloraban a sus seres queridos, y alegría... Por cada persona que veía despertar, veía como nacían personas a cada segundo y madres sonriendo al ver a su pequeño hijo. Pero Josh seguía caminando, pasando a otra zona completamente diferente. Terapia intensiva. -¿Que hacemos aquí? -Creí que querías visitar a tus viejos amigos.- sonrió traspasando la puerto. Un poco extrañado Luke ingreso a la habitación, encontrándose con dos rostros completamente familiares. -Austin...- Soltó entre una mezcla de llanto, risa y sorpresa.- Curtis...- volvió a pronunciar y se tiro sobre ellos, y aunque le resulto extraño no se callo al suelo, sino que termino apoyado en aquella camilla donde se encontraba su castaño amigo, los dos tenían sus ojos cerrados, estaban conectados a una pequeña maquina que emitía constantes sonidos, seguramente sus pulsaciones.- ¡Curtis!- ahora se tiro hacia su otro amigo, abrazándolo... Pero ellos no despertaban.- ¡Vamos chicos! Despierten.- sonrió Luke mientras lagrimas caían de sus ojos.- ¡Arriba!- volvió a soltar.- Chicos...- susurro.- ¿Por que no despiertan?- grito- ¡Estoy aquí! Vamos, quiero hablarles.- Se volvió a acercarse a ellos mientras mas lagrimas humedecían su rostro.- Los necesito.- susurraba sin parar. -Austin...- escucho la suave voz de Curtis.- Austin despierta.- volvió a pronunciar. Luke se levanto rápido del suelo y corrió hacia Curtis, tirándose nuevamente sobre él, y volviendo a caer al suelo. -Mierda.- murmuro. -¡Austin!- grito y le lanzo un pequeño almohadón, la distancia entre las dos camas no era mucho, pero un almohadazo basto para que el chico de rulos se despertara. -¿Que mierda quieres? -Nada, solamente escuche ruidos y me asuste.- admitió. -Mierda Curtis.- sonrió mientras que seguía apoyado a su almohada. -Soñé con él.- una sonrisa se deposito en su rostro. -Lo extraño.- confeso, luego de algunos segundos en silencio. -Yo también... Que raro será todo sin Luke... La banda, nuestras mañanas, sus cantitos, sus comidas, la tierna forma de hablarnos y parecer maduro, los momentos en los que nos retaba y luego se echaba a reír...- Sonrió melancólico. -La forma en la que escribía sus temas y los cambiaba porque parecían cursis, su inmadurez a la hora de hablar de animales, en especial sus estúpidos pingüinos, sus extrañas formas de calentar y sin duda... -Su hermoso modo de decir que todo ira bien...- Susurraron los dos al mismo tiempo, haciendo que a los tres se les cayeran pequeñas lagrimas de sus ojos. -¡¡¡¿Por que él?!!! ¿Por que no otro? ¡Mierda Luke!- grito Austin. -No se lo merecía, carajo. Era bueno, era demasiado bueno. ¡¿Era necesario arrebatárnoslo de las manos?! -Los quiero chicos, estaré bien. Por favor, ya... basta.- suplicaba Luke, la maquina empezó a sonar mas fuerte, se estaban alterando mas de lo normal.- ¡Tranquilos!- grito, en ese momento entraron una docena de médicos y enfermedad a aquella habitación, Luke sintió como una mano lo jalaba hacia afuera, uso todas sus fuerzas para permanecer en esa habitación, quería hacer algo por sus amigos. -¿Ellos no eran cuatro?- escucho como una enfermera hablaba con otra. -Claro, uno falleció al momento del choque, ellos dos están aquí y el otro... -No.- susurro Luke dando pasos hacia atrás, intentando taparse sus oídos. -Su nombre es Mitchell y... Esta en coma.
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