Dicen que en el momento más oscuro de un hombre se sabe quién te ama de verdad. O, al menos, eso fue lo que una vez su padre le dijo. Ahora estaba allí, en la habitación blanca, en la alfombra manchada de sangre. La sangre de Luisa, ella estaba entre sus brazos, herida a muerte. Mirándolo aterrorizada. Esa mirada la conocía a la perfección, la había visto antes, en otra mujer, en otros hombres. Era la mirada del terror, de saber que estás muriendo, que nada puedes hacer. Meses atrás… Luisa entró en su camerino luego de la última ovación a su interpretación. Apenas se cerró la puerta, ella soltó a llorar. Diana no estaba segura de lo que ocurría, la muchacha solo atinó a caminar hacia su ama y arrodillarse a su lado para acariciar su cabello a forma de consuelo. Luisa, al parecer, estab

