Armand bajó al comedor para encontrarse solo con su puesto en la mesa. Y como todavía estaba molesto por la discusión con su esposa y la manera tan grosera en la que lo trató esa mañana, no preguntó por ella al mayordomo que estaba sirviéndole un plato de sopa caliente. Aunque ahora que lo pensaba… ¿Qué estaba haciendo Frederic allí? ¿No se supone que estaba en la mansión de las cariátides? ―¿Se puede saber qué es lo que estás haciendo aquí? ―le preguntó al mayordomo metiche. ―La señora me mandó a llamar junto con Elois. Al parecer, se sentía muy sola, además, de que necesitaba ayuda. Armand levantó la ceja ante el disimulado reclamo. Y preguntándose a quién ahora Frederic le daba su lealtad. ―¿Para qué? ―Mañana será el cumpleaños de la señora y nos pidió que la ayudáramos con los pr

