Marianne seguía con sus juegos provocativos con Salume , estaba muy segura que algún día le rogaría tener una noche con ella, y sabía perfectamente que ese dia llegaría tarde o temprano, aunque preferiría más temprano que tarde.
Sus juegos cada vez eran más seductoresY sí, Salume estaba fijándose más en ella, lo notaba en sus mirada, sus gestos y en especial en ese cierto nerviosismo que daba a demostrar cerca de ella.
Encuentros ya no tan vestidos de casualidades.Entró al salón donde sólo se encontraba el profesor Salume y sin previo aviso se sentó en el escritorio donde él se encontraba revisando trabajos.
-¡Salume! ¿Piensas en mí en las noches?-diciendo esto Marianne se acercó al bello rostro del profesor Salume, quién en ningún momento despegó los ojos de los papeles que tenía sobre el escritorio.
-Ah hola señorita Marianne Espero que esté pasa un buen día. ¿Por qué lo crees?-
-¡Estos últimos días no has dejado de observarme!¡Parece que quieres comerme con los ojos!No sé si debo hablar sobre ello con alguna autoridad.-
-¿Tu crees?¿No es eso lo que querías, tener mi atención?Y ahora que se podría decir que estuviste una poca, ¿Quieres acusarme?-
-¿Así que admites que he logrado tu atención? ¿Puedes prestarme tu teléfono?-
-¿Para qué? ¿Quieres una fotografía mía? ¡No me agrada tomarme fotos! ¡Creo que soy muy poco fotogénico!- -¡Sólo dámelo, confía en mí! ¡Aunque debo admitir que si me gustaría tenerte en mi galería de fotos! ¡No te lo robare si eso es lo que crees!- Salume le dió su teléfono, entonces Marianne marcó su número para dejarlo grabado como contacto.
-¡Cuándo te decidas, Llámame!-luego se tomó una foto, le entregó el teléfono a Salume y salió del salón.
Salume agarró su teléfono y vio que había aguardado su número.
Aunque le gustaba estos encuentros locos y sexies con Marianne no creía que esto debiera continuar.Llamó al tío de Marianne quien había quedado de responsable al fallecer los padres de ella en un accidente.
Aunque ya había sido llamado por el profesor él se había mostrado muy desinteresado en lo concerniente a la conducta de su única sobrina.
-¡Hola!¡Soy yo nuevamente el profesor de su sobrina Marianne¡-
_¡Ya le dije que lo que haga o deje de hacer mi sobrina no me importa!-
-¡Disculpe señor, pero le dije que el comportamiento obsesivo de su sobrina hacia mi persona podría afectarla seriamente y podría ser un peligro para mí!-
-¡He recibido numerosas llamadas como estas de parte de la universidad, si quiere dinero para mantenerse callado solo dígalo!-
-¡No quiero dinero,solo quiero ayudarlo con su sobrina!-
-¡No me haga perder mi valioso tiempo en cuestiones acerca de mi sobrina!-
-Si lo sé, es una persona muy ocupada y por eso me tuve el atrevimiento de llamar y pedirle su ayuda antes que esto llegue a mayores.-
-¡Ella lo hace para fastidiar así que haga lo quiera!¡Y por favor no vuelva a llamar!- y colgó.
Salume decidió que ya no lo llamaría nuevamente por ya eres dos veces que había fracasado en su intento para buscar ayuda.
Ahora estaba en sus manos decidir que haría al respecto con el comportamiento sexy, juguetón y provocativo de Marianne.
Ya estaba llegando demasiado lejos pero él le permitiría llegar aún más lejos .