ACERCAMIENTOS

666 Words
El profesor Salume estaba a punto de finalizar la clase cuando captó que era observado por Pilar desde afuera de la ventana. No se sintió incómodo por qué eran muchas estudiantes que lo miraban así pero se sintió intrigado por que ella es una chica aplicada. No parecía como las otras chicas con sentimientos hacia él. Mientras los alumnos de su clase se marchaban recibió una llamada. - ¡Hola Salume! ¿Cómo te encuentras?-Dijo la voz en el teléfono. -¡Muy bien! -Esperando los resultados de tu.. Por fin último test!-respondió Salume. -¡Has salido muy bien! ¡Aunque tu trabajo siempre me pone nervioso! ¡Creo que más aún que el anterior lugar donde estabas!- -¡De pasar de un colegio para caballeros a una universidad mixta ha sido un verdadero desafío!- -¡Sé que aceptaste este nuevo empleo para por dos cosas: ¡Para comprobarte a ti mismo que ya superar tu trastorno! ¡Y dos, superar a..!- -¡No sigas! ¡Te agradezco verdaderamente el trabajo que has hecho en mi! ¡Si te necesito te llamaré!- -¡En serio espero que todo te salga bien ahí! -¡Deja de preocuparte! ¡Tengo un mes aquí, no he sentido ni un retroceso en la terapia!- -¡Si notas que tu comportamiento cambia no dudes llamarme, aunque tu último episodio haya sido hace 12 años!- -¡Si, lo sabes, he luchado mucho y no he tenido ningún problema!- -¡Me alegra escuchar eso!- -¡Y espero mantenerme así!- -¡Adios!¡Si ocurre cambios no dudes, búscame!- -¡Si, ahí lo haré doctor Mere! Al finalizar su llamada notó que alguien estaba parada en la puerta. -¡Hola señorita Marianne! ¿Puedo ayudarte en algo?- -¡Si, un chico está fastidiando todo este tiempo y siento que cada día me hace sentir miserable!- -¡Ya veo! ¡Puedes pasar e informame más!- -¡Es algo penoso!- -¡Entiendo! ¿Entonces, puedo llamar a la profesora Nancy, con ella estarás más cómoda!- -¡No entiendes! ¡Quiero hablar contigo y ver desde tu perspectiva de hombre!- -¡Ah, bueno!- -¡Debo cerrar la puerta no quiere me escuchen!-dijo Marianne señalando hacia la puerta, aunque sabía que eso estaba estrictamente prohibido. -¡De acuerdo, hazlo! Marianne cerró la puerta apresuradamente, se acercó al escritorio y estando frente al profesor Salume dejó caer un cuaderno, haciendo que el profesor Salume lo recogiera pronto, al levantarse se topó con el pronunciado escote que parecían que pronto saldrían de la blusa de Marianne. -¡Lo siento!¡Tengo manos débiles!- -¡No te preocupes, esas cosas pasan!-respondió Salume tratando de no ver su escote. -¡Espero te haya encantado la vista!-Marianne se sentía satisfecha al ver que el profesor Salume fingió no haber visto nada, esto le dió más pautas para seguir. -¿Qué dices? ¡No te escuché!- -¿Sabes? ¡Debo irme, llegaré tarde a la clase de la profesora Cristina!¡Vendré más tarde!-habló Marianne pasando los nudillos de sus dedos en su pecho. -! Claro!- contestó Salume quién en todo momento no despegó la vista de los ojos de Marianne. -¡Adios! -Te agradezco que hayas querido ayudarme con este asunto!- -¡No veo por qué me agradeces no me has contado tu problema!- -¡Te has tomado el tiempo para escucharme y eso es lo que te agradezco!- -¡Puedes contar conmigo! ¡Por supuesto, si puedo te ayudaré- ¡Estoy para eso!- Marianne se dirigió a la puerta, abrió y salió. Salume se quedó llenó de pensamientos desde que salió Marianne, estaba decidiendo si llamar o no al doctor Merr. Después de pensarlo un rato no lo hizo ya que pensó que no volvería a pasar otra situacion así. ¡Cuán equivocado estaba! Para Marianne solo era la punta del iceberg.
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