Estaba cansado. Sus manos estaban atadas en su espalda, de su boca salía un hilo de sangre y saliva que caía al suelo. Pero prefería mil veces esto a haber abandonado al Décimo con estos dementes. Raven recibió otro golpe de Aster, que soltó una risita divertida ante su paisaje. Se había desmayado horas antes y acababa de despertar de la golpiza que el moreno le había dado. Ahora Raven aguantaba al relevo de aquél tipo. Lo reconocía a la perfección, el Sexto Héroe de Kaant, Aster y ahora continuaba con la tortura del indefenso florista. —Esto es muy divertido — dijo Aster alejándose un poco —, es como golpear la piñata. Excepto que sin la parte de los dulces. —Creí que las piñatas era algo de otra nación — contestó Raven jadeando. —Bueno, Kaant tiene unos Dioses muy variados, es normal

