- Tengo que admitir que marcarte con la sangre del antiguo Alfa fue una gran idea. Eso hizo que perdiera mi conexión contigo – le dijo aquella profunda voz que solo podría causar terror en el joven – desde entonces he intentado acercarme, pero tus queridos amigos no me han dejado – la sonrisa siniestra que la criatura esbozaba, era sencillamente desconcertante – ya pueden salir de su escondite.
- ¿Quién diablos eres? – Interrogó Peter cuando él y Páris salieron de la penumbra con sus ojos brillando en amarillo.
- Los gemelos Moon – vitoreo con esa voz tan profunda – tan parecidos a sus padres. Me sorprende que sigan vivos después de tantos años.
- Responde a la pregunta que te hizo mi hermano – Exigió una Páris muy enojada. Su sed de sangre estaba aumentando y Tyler podía percibirla también – si no respondes, te lo sacaremos a la fuerza.
- Dudo mucho que puedan hacer eso – replicó con alevosía.
- Somos tres contra uno – alegó Peter.
- ¿Están seguros de eso? – Replicó el Alfa y ambos gemelos miraron entonces a Tyler, quien parecía incapaz de controlarse – tranquilos. No quiero pelear. No ahora. Los destrozare cuando me haya convertido en el Alfa que debo ser y así seré aún más poderoso. Esta vez solo quería acercarme a mi querido beta. Él es muy fuerte. Tarde o temprano, cederás a tus impulsos Tyler, y entonces cazaras conmigo, lo quieras o no, y te convertirás en mi beta.
- Eso no va a suceder. Aunque él cazara contigo, no será tu beta. Ya está marcado.
- Por la sangre de un muerto.
- Tal vez, pero sigue siendo la sangre de un rey Alfa, y del ultimo Alfa de nuestra manada – dijo Páris. Él Alfa comenzó a reír.
- Niños, niños, cuanta inocencia. Pero ni siquiera saben a lo que se enfrentan – de pronto se hizo para atrás, se ocultó en la penumbra, y comenzó a cambiar de forma.
Se escuchaba claramente el crujir de sus huesos rompiéndose y volviendo a su lugar. El asqueroso y espeluznante sonido de la carne desgarrándose, y sus gruñidos de dolor que solo hacían de aquella escena, algo aún más tenebroso y perturbador. Los perturbadores sonidos cesaron y de la penumbra surgió un hombre totalmente desnudo. Lleno de músculos, con cabello largo que él mismo se echó hacia atrás y una barba tupida. La mirada de consternación de los gemelos y su semblante pálido le hicieron entender a Tyler, que ellos conocían al hombre frente a ellos.
- A fin de cuentas mis queridos hermanos menores, sigo siendo tan hijo de nuestros padres como ustedes. Y aunque papá me quitó mi primogenitura antes de morir, su sangre aun corre por mis venas. Al final… su idea fue brillante, si, y de no ser porque se trata de mí, habría funcionado – les dijo el hombre sonriéndoles orgulloso de sus palabras y del desconcierto que había provocado en ellos – aunque soy un paria, la sangre que lo marcó, también corre por mis venas, así que aunque nuestra conexión no sea tan fuerte, aun puedo hacer que cace conmigo, y entonces se convertirá en mi beta. Hasta entonces… nos vemos hermanitos.
El hombre desapareció de nuevo en la penumbra del bosque y Tyler se hallaba tan confundido que ni siquiera podía articular una palabra. Y tras unos minutos reunió el suficiente coraje para preguntar.
- ¿Quién diablos era ese tipo? ¿En serio es su hermano? Creí que sus hermanos estaban muertos.
- Nosotros también – espetó un Peter muy enfadado – nosotros también – repitió en voz baja.
- Él es Henry Moon, nuestro hermano mayor – dijo Páris y Tyler la miró tan sorprendido que hasta se puso pálido.
- Si, y ahora que sabemos que Henry es nuestro Alfa asesino, estamos en un verdadero problema.
- Si bueno… eso ya lo sabíamos – dice Tyler.
- No, no lo entiendes – le replica Páris – si nuestro hermano es el Alfa asesino, significa que no se acaba de convertir en Alfa. Solo está matando personas para conseguir más poder.
- ¿A qué te refieres? – Preguntó Tyler.
- ¿Recuerdas las formas de convertirse en Alfa? – Preguntó Peter y Tyler asintió – bueno, una de ellas y la más común, es por primogenitura. Cuando el Alfa muere, su hijo mayor se convierte en un Alfa también. Henry se convirtió en Alfa, pero no en el rey Alfa. Él dijo que nuestro padre le quitó la primogenitura. No sabemos cómo, pero si eso es cierto, significa que alguien más tiene el poder de nuestro padre. Henry está asesinando personas para hacerse más fuerte y poder encontrar al rey Alfa. Necesita el poder para vencerlo. Pero eso no quiere decir que no sea fuerte. De hecho justo ahora es tanto o más fuerte que muchos otros lobos Alfas. Eso quiere decir que no lo venceremos, al menos no con la fuerza que tenemos.
- ¿Qué debemos hacer para vencerlo? – Pregunta el muchacho y ambos gemelos se miran.
- Ceder a la sed de sangre – dice Páris.
- Pero no haremos eso. Nuestro deber es proteger a los humanos, no matarlos para obtener más poder – replica Peter.
- Peter tiene razón. Existen otros métodos para enfrentar a un hombre lobo, y eso incluye a un Alfa.
- Escucha Tyler, ahora con más razón debes evitar jugar en el partido de mañana. Estarás muy sensible, y ya restableció su conexión contigo, así que puede inducir la transformación con un aullido – dijo Peter, pero Tyler no estaba dispuesto a ceder así como así.
- No permitiré que el psicópata de su no muerto hermano me controle la vida. Tampoco ustedes lo harán.
- Si no podemos controlarte, te mataremos Tyler – espetó Páris.
- ¿Ah sí?, veamos cómo les va.
- Te lo mostraré ahora mismo.
- Nadie va a matar a nadie – replicó Peter casi gritando – Tyler, no quiero controlar tu vida.
- Yo no pedí esto.
- Pero lo tienes y debes ser responsable imbécil – regaña Peter – escucha… lo hago por tu propio bien. Si juegas mañana, pondrás en peligro a todos. Podrías matar a alguien y eso sí sería realmente malo. Porque entonces él tendrá un verdadero control sobre ti. Te manipulará y provocará tu transformación cada vez que quiera.
- No dejaré que eso suceda. Ahora si me disculpan, tengo que irme.
- Vas a terminar lastimando a alguien importante Tyler y lo lamentaras – advirtió Páris.
- Ya lo veremos.
Tyler se marchó sin decir otra palabra y regresó a su casa esa noche a intentar dormir. Pero el hecho de haber visto cara a cara al Alfa, y saber que realmente se trataba del hermano mayor de los Moon, lo había dejado perturbado. Era demasiada información que procesar en tan poco tiempo. Tyler pasó toda la noche pensando en ello.
Por otro lado. A varios kilómetros de la casa de Tyler, estaban Sarah y Dayane en la habitación de esta última.
- ¿Entonces? ¿Qué tal? ¿Ya llegaron a segunda base?
- ¿Qué? ¡No! – Respondió Sarah casi indignada.
- Ay por favor Sarah, no seas mojigata. Sabes que puedes contarme.
- No, en serio no hicimos nada. Solo fuimos a ver una película.
- ¿Una película? ¿En serio?
- Aunque no lo creas, se esforzó bastante y fue súper lindo…
- ¿Pero…?
- ¿Cómo sabes que hay un pero en todo esto?
- Llevo mucho haciendo esto cariño. Con esa cara siempre hay un pero – Sarah se ríe y Dayane la imita.
- Cuando terminó la película… parecía que era el momento perfecto pero… se fue.
- ¿Cómo que se fue?
- ¡Si! Simplemente se fue, así, de la nada. Recibió esta llamada y dijo que era una emergencia, pero no lo sé, había algo extraño con él. Parecía apurado, como esperando esa llamada.
- ¿Crees que tenía algo más importante planeado, que solo estar contigo?
- No sé qué creer. Simplemente es un poco extraño. Al principio del verano era…
- ¿Impopular? ¿Mal vestido? ¿Tímido? ¿Sigo o me detengo?
- Es… bueno… sí. Al principio del verano… Tyler era muy diferente. Su cambio es extraordinariamente extraño. De pronto llega a la escuela físicamente diferente, usando lentes de contacto, con más confianza, musculoso y con un talento excepcional para el futbol americano. Eso no es algo que se logre en tan solo unos meses. Quizá la parte de la forma física y la confianza sí, pero esa habilidad, es como si siempre hubiera sido así de bueno.
- Si… él no lo era. Recuerdo que al principio del primer año, él intentó entrar al equipo, pero era pésimo.
- Lo ves. Más a mi favor. El punto es que, es muy extraño.
- ¿Pero…? – Sarah la mira y se ríe – ¿Aun así te gusta mucho cierto? – Ella asiente y Dayane sonríe – ¿Pero…?
- Ya me estás dando miedo.
- Solo di lo que quieres decir.
- Bueno yo… yo solo quiero saber qué produjo ese cambio tan radical. Aunque se vea físicamente diferente, sigue siendo el mismo chico dulce que me dio su guía al inicio del primer año. Lo supe hoy con nuestra salida. Pero algo muy raro está sucediendo con él.
- ¡Hormonas quizá! – Afirmó Dayane.
- ¿A qué te refieres?
- Ay cariño, tienes mucho que aprender. Cuando un chico como Tyler conoce a una chica como tú, se le alborotan las hormonas. Es un adolescente igual que nosotras después de todo. Y cuando los chicos tienen las hormonas alborotadas, hacen toda clase de cosas para gustarles a las chicas. Quizá sintió que aunque te fijaras en él siendo como era, no sería suficiente para ti en su estado.
- ¿En serio crees que se trate de eso?
- Es lo más probable querida. Pero si quieres saber, solo pregúntale. Estoy segura que te dará la repuesta que tanto buscas.
- Tienes razón, le preguntaré mañana después del partido. Será el momento perfecto.
- Algo es seguro linda. Le gustas a Tyler, y mucho.
- ¿Tú crees?
- ¿Todavía lo preguntas? Se nota que no te fijaste en cómo te miraba. Te miraba como si no importara nadie más. Créeme, eso no es fácil de conseguir. En toda mi vida un solo chico me ha visto de esa forma, pero… mi estupidez me terminó alejando de él para siempre. Ahora está en un internado en Francia. No pierdas la oportunidad con un chico como Tyler. Sobre todo ahora que es tan guapo y todas las chicas de la escuela querrán estar con él. Incluso las de tercero.
***
Por la mañana, Tyler se levantó, vistió sus pantalones de blue jean, una camiseta manga larga blanca de cuello redondo y su chaqueta de cuero negra. Por último los zapatos deportivos blancos que más le gustaban, y salió de su habitación. Sus padres estaban preparando todo para ir a verlo en el juego de la noche. El que sería el primero de la temporada, y su primer juego de futbol americano. Él estaba emocionado, pero aun preocupado por todo el asunto del hermano de los gemelos. Era un verdadero problema que Henry fuera el Alfa que trataba de convertirlo en un asesino.
Al llegar a la escuela, se encontró con Sean.
- Oye Ty… sé que no quieres oír esto, pero Peter tiene razón.
- Y dale con lo mismo. En serio que son insistentes. Ya se lo dije a los gemelos. No permitiré que el Alfa me controle.
- No es cualquier Alfa Tyler. El Alfa es el hermano de los gemelos, su hermano mayor y el Alfa legítimo de la manada Moonlight Silver. Quiere decir que el tatuaje que te marcó como m*****o de la manada, solo fortalece tu conexión con él. Aunque sea un paria, sigue teniendo la misma sangre que te marcó, y es un Alfa. Ya reconoció el olor de la sangre que te marcó y es la misma sangre que corre por sus venas. Ya no habrá nada que le impida manipularte durante la luna llena. Quizá cuando no haya luna llena puedas evitar que te controle, pero no en una noche como esta, cuando la luna está en su máximo estado.
- No te preocupes Sean. Todo saldrá bien – le dijo él y Sean le miró suspirando resignado para después hablar.
- Bueno… parece que no puedo convencerte de dimitir.
- No, no lo harás.
- Entonces déjame hacer algo para ayudar.
- ¿Qué cosa?
- Monitoreare tu ritmo cardiaco. Si llega al punto en que el cambio se produce, te sedare con uno de los dardos tranquilizantes de Peter y te sacaré del campo.
- ¿Cómo es que tienes esos dardos?
- Tomé algunos de su sótano, ya sabes, por si alguna vez te salías de control estando conmigo. Solo por si acaso – Tyler se ríe.
- Eres increíble amigo. Está bien. Si muestro indicios de cambiar, puedes sedarme.
- No te pedía permiso. Aunque dijeras que no, lo iba a hacer de todas formas. Pero qué bueno que aceptaras.
- En serio eres único amigo.
- Eso ya lo sé. Soy el mejor amigo que puedes tener.
- De eso no hay duda. Vamos, entremos a clases.
- Por cierto… ¿Cómo te fue anoche con Sarah?
- Ag… fue genial.
- ¿Entonces porque el quejido?
- Porque tuve que irme y dejarla sola. Seguro pensara que soy in idiota.
- No creo que piense eso.
- ¿Cómo puedes decir eso?
- Bueno lo digo por la manera en que te está mirando justo ahora – dice Sean y le señala con la mirada hacia la puerta.
Allí estaba Sarah de pie, mirándolo algo sorprendida, y nerviosa al mismo tiempo, pero le miraba con ternura. Él podía olfatear el raro y repentino cambio hormonal de la chica.
- ¿Lo ves? Esa no es la mirada de alguien que piensa que eres un idiota. Aunque ciertamente eres un tanto idiota.
- ¡Oye! – Replicó Tyler.
- Sabes que tengo parte de razón.
Sarah se sentó a su lado de nuevo y él quiso hablarle, pero fue ella la primera en dar el paso.
- Hola – saludó con una sonrisa.
- Ho… hola – ella le miró risueña.
- Escucha, hay algo que quiero preguntarte, pero primero quiero que te concentres en todo lo que tienes por hacer hoy. Hablaremos después de tu partido. Y no te preocupes, no estás en problemas. No estoy molesta ni nada por el estilo.
- Qué bueno saberlo – dijo él sonriente.
Las horas transcurrieron con normalidad. Con cada minuto que pasaba, Tyler se sentía más fuerte, pero también mucho más sensible. Esta no era cualquier luna llena y eso era lo que Tyler no sabía. Tampoco Peter o Páris tenían alguna idea de esto, pero Sean ya se estaba haciendo alguna teoría. Había estado investigando desde que supieron que él era un hombre lobo. Sean se preguntaba por qué el nombre la manada, y de la ciudad en concreto, así como de muchos lugares en la ciudad, incluía la palabra plata.
Al cabo de unas horas, Sean y Tyler se reunieron en la cafetería de la escuela para poder comer antes de su siguiente clase.
- ¿Y? ¿Cómo te fue con Sarah? – Preguntó Sean y Tyler le sonrió - ¿Ves? Te lo dije.
- Dijo que había algo que quería preguntarme, pero que no estaba en problemas… dijo que no estaba molesta conmigo.
- Eso es genial amigo… pero ten cuidado quieres… aun tienes que encontrar una buena excusa para haberte ido como lo hiciste.
- Si… ya se. Sigo pensando en ello, pero seguro que algo se me ocurrirá.
Después del último periodo, Sean fue con Peter para asegurarse que tuviera toda la información necesaria. Este lo recibió en la oficina del entrenador.
- ¿Podemos hablar sobre… ya sabes?
- Tenemos unos quince minutos antes que vuelva el entrenador. Cierra la puerta y dime ¿Qué quieres saber? – Le dijo Peter asintiendo y con una mirada muy seria. Y pese a que Peter siempre llevara una mirada seria, esta era muy diferente a todas las demás.
- Bueno… tu familia ha protegido esta ciudad durante cientos de años. Debes saber mucho sobre la ciudad. Supongo que te lo enseñaron cuando eras niño.
- Por supuesto. Conocer la historia de la ciudad es fundamental para protegerla como es debido – le respondió Peter.
- ¿Sabes por qué todo en esta ciudad está relacionado con la plata, en especial la luna? Me lo preguntaba porque de hecho, es parte del nombre de tu manada.
- Es una excelente pregunta Sean. Y una historia aún más interesante. En Silver Woods Town ocurre un extraño fenómeno. Una vez cada treinta y seis lunas, la luna llena refulge con brillo plateado que es reflejado por las rocas de las montañas alrededor del pueblo. La luz reflectada hace parecer que los bosques son plateados. Además de eso, para nuestra familia, y los hombres lobo en general, este fenómeno es muy especial, ya que durante esta luna llena, somos mucho más fuertes que con cualquier otra luna. Nos volvemos inmune a la plata, y somos prácticamente invencibles. No hay nada que pueda detenernos más que el aullido del Alfa, o peleando contra otro hombre lobo hasta la muerte. A este fenómeno lo llamamos la luna de plata. Pero… ¿Por qué quieres saber sobre esto?
- Demonios Peter, esto es malo ¿Te has sentido más fuerte que con cualquier otra luna llena?
- Si… ¿Cómo lo sabes?
- Porque ya pasaron treinta y seis lunas llenas desde la última luna de plata. Quiere decir que hoy hay luna de plata – el semblante de Peter palideció y se quedó helado - ¿Tengo razón? Porque si la tengo, definitivamente no podemos dejar que Tyler juegue. Ningún sedante que utilicemos lo detendrá si comienza a cambiar.
- ¿Cómo pude pasar esto por alto? – Se reprochó Peter a sí mismo.
- ¡Ay no! Si tengo razón. Demonios, odio tener razón.
- Vamos Sean. Ayúdame a encontrar a Tyler y convencerlo de no jugar. Tienes razón. No debe jugar. Hoy Tyler es más fuerte que nunca. Y para detenerlo habrá que matarlo. Solo otro hombre lobo podría hacerlo. No quiero tener que matarlo.
Ambos corrieron al campo para advertirle a Tyler, pero él ya se había ido a casa. Faltaban solo unas horas para que anocheciera, y no podían permitir que él jugara. Sean fue a buscarlo a su casa, mientras que Peter fue a buscarlo al café. Pero no lo encontraron en ningún lugar. Entonces lo que más temían sucedió. La noche cayó sobre la ciudad y la luna salió para refulgir con aquel brillo plateado majestuoso.
- ¿Dónde más podría estar? – Cuestionó Peter.
- Ya se. Seguro está con Sarah, pero eso no tendría sentido.
- ¿Quién diablos es Sarah?
- Es una chica de nuestra clase. Ambos se gustan. Puede que esté con ella en su casa. Pero no tendría sentido. Ella le dijo que lo quería concentrado en el partido. Que hablarían después del partido.
De pronto pareció como si Peter olfateara algo.
- Ya sé dónde está.
- ¿Qué? ¿En serio?
- Está en la escuela. Mis sentidos se agudizaron por la luna de plata. Vamos, tenemos que apresurarnos. Me adelantare, soy más rápido, intentare convencerlo. Nos vemos allá.
- Bien. Te alcanzo enseguida.
Mientras Sean conducía la vieja camioneta pickup de su padre, Peter corrió a toda prisa por el bosque, llegando en poco tiempo a la escuela, pero desafortunadamente era demasiado tarde. El juego estaba por comenzar y Tyler estaba ya en el campo precalentando. El otro equipo acababa de llegar y no habría manera de convencer al entrenador de hacer que Tyler saliera del campo. Sean llegó para contemplar atemorizado como el partido comenzaba.
Sarah y Dayane estaban junto al resto del público en las gradas, también la señorita Martin y los padres de Tyler. Sean y Peter tuvieron que sentarse en las gradas simplemente a observar, esperando cualquier indicio para meterse en el campo aunque eso significara crear sospechas en todos. Pero no podían dejar que se transformara en medio de ese campo lleno de violencia.
Todos estaban allí para ver al muchacho brillar en su primer partido. Pero no sería necesariamente como él creía. Al principio, intentaba formar parte de las jugadas, pero por más que lo intentaba, Donovan nunca hacia un pase, aunque eso les estuviera costando el juego. El primer descanso se produjo y en eso el entrenador reprendió a Donovan como nunca por no hacer caso a las estrategias.
- Donovan, maldición. Compórtate y haz los pases que acordamos. Podemos ganar esto, pero si no te comportas, le daré tu posición a Tyler.
- No quiero la posición de Donovan entrenador. No se preocupe, yo mismo recuperaré el balón – Tyler ya estaba lo suficientemente irritado como para que sus instintos más salvajes comenzaran a aflorar.
Peter apretó los puños y la mandíbula al sentir como la sed de sangre de Tyler comenzaba a intensificarse. Se estaba haciendo cada vez más poderoso y eso era terriblemente malo. Cualquier cosa que lo sacara de sus casillas lo haría explotar y transformarse.
El silbato del árbitro marcó el inicio de la siguiente jugada para el equipo contrario, y antes que el corredor atrapara el pase de su quarterback, Tyler saltó por encima de él y atrapó el balón primero. Entonces jugó la contraofensiva. Uno de los defensas del equipo contrario quiso detenerlo, pero solo chocó contra una mole que no podía ser derribada. El robusto defensa cayó desparramado para atrás a pesar de su enorme contextura.
Tyler siguió corriendo hasta anotar el primer punto del juego para su equipo. Después de eso, los instintos salvajes de Tyler parecían bajo control, pero solo lo estaban haciendo más fuerte. Varios chicos quedaron casi inconscientes después de ser tacleados por Tyler.
De pronto, mientras el partido seguía en curso, Tyler sintió una voz que lo llamaba y sintió un aroma a sangre bastante agradable. Un aroma que lo estaba cautivando y casi hipnotizando. Aquel aroma agudizó todos sus sentidos en un instante. Sus ojos se hicieron más rápido para percibir el movimiento, sus pies tenían más firmeza y sus músculos mucha mayor fuerza, sus oídos estaban tan agudizados que podía oír todo en un kilómetro a la redonda pero la más impactante era que, pese a tener los sentidos tan agudizados, estos no parecían afectarle. El exceso de sonido que podía percibir no lo tenía abrumado, ni tampoco la velocidad tan lenta en la que veía a todos moverse.
- ¡Ven a mí! – escuchó un susurro perturbador que provocó en él un sentimiento de ira ligado a un deseo de asesinar que nunca antes había tenido.
Peter comenzó a sentir la sed de sangre de Tyler haciéndose más fuerte. Su ira se estaba incrementando, junto con la adrenalina. De pronto se fijó en sus ojos y estos estaban comenzando a brillar. Lo peor era que no había manera de evitar la transformación. Solo Tyler podía hacerlo, y en ese estado, y con la luna de plata, no sería capaz de controlarse.
Tras el descanso, Peter intento hacerlo entrar en razón, pero estaba llevado por sus instintos. Al final, Tyler llevó al equipo a una aplastante victoria. Todo el mundo lo celebraba. Todos estaban muy impresionados. Pero Tyler no se hallaba en su mejor momento. Su victoria y toda la adrenalina solo habían sido un estímulo demasiado fuerte para sacar a flote sus instintos más salvajes. Entonces Tyler se sentó en las gradas a punto de perder el control. Todo el mundo lo estaba rodeando y planeaban levantarlo para lanzarlo por los aires.
Peter palideció en ese momento. No lo dejaban llegar a Tyler y por más que Sean lo intentó, tampoco logró acercarse. Pronto Tyler comenzaría a cambiar. Pero entonces escuchó la voz de Sarah intentando abrirse paso hacia él y fue como si su raciocinio hubiera vuelto a él por un minuto. Ella vería sus ojos en cuanto lo mirara a la cara, también vería sus garras y todos se darían cuenta. No solo eso. Si se transformaba, si no se controlaba, terminaría por hacerle daño no solo a todas las personas que estaban allí, sino principalmente a Sarah.
Ella logró abrirse paso entre la multitud y llegó hasta él. Para cuando estuvieron cara a cara, ella le quitó sutilmente el casco y lo miró son una sonrisa muy dulce y alegre mientras que él abrió lentamente los ojos. Estaba totalmente asustado porque descubrirían su secreto. Pero no brillaban, eran simplemente sus ojos y ya.
La chica tomó el rostro de Tyler entre sus manos, sonriéndole feliz y orgullosa, y sin siquiera darle tiempo, le dio un beso en los labios que lo impresionó. Todos pitaron esta escena y cuando Peter y Sean los vieron, pudieron respirar sabiendo que había logrado controlarse.
Como pudieron se abrieron paso y Sarah se separó de él para que los tres pudieran hablar.
- ¿Y eso por qué fue? – Le preguntó embelesado, aun con su rostro entre las manos dulces de la muchacha y ella se rio.
- Considéralo tu premio por el espectáculo de hoy – le dijo feliz – lo hiciste increíble…
- ¿Entonces si te impresioné? – Ella se rio y asintió. Entonces vio a Peter y Sean detrás de ellos casi esperando a que su linda escenita terminara y se hizo para atrás.
- Hablaremos cuando hayas terminado – le dijo con una sonrisa dulce y tierna. Él se mordió los labios y le sonrió.
- Bueno Tyler… - dijo Peter llevándoselo lejos de la gente a los camerinos – te felicito… no solo ganaste el partido de hoy… fuiste la estrella del equipo y además mantuviste el control…
- ¿Qué rayos? ¿Cómo hiciste para recuperar el control? – Cuestionó Sean.
- No lo sé amigo, solo escuché la voz de Sarah y pensé “si no me controlo, le haré daño a Sarah. Cuando ella me quitó el casco solo podía pensar en protegerla.
- Que interesante – dice Peter.
- ¿Qué cosa? – Replica Sean.
- Encontró un equilibrio para mantener su raciocinio. Su voz le devolvió la razón. Ella es su razón de ser.
- ¿A qué te refieres? – Preguntó Tyler.
- Cuando un hombre lobo tiene una razón de ser, le resulta mucho más sencillo dominarse durante las lunas llenas. La razón de ser de un hombre lobo es un canalizador tan fuerte, que puede darle dominio y control incluso durante la luna de plata. Lo que sientes por esa chica es lo suficientemente fuerte como para que sea tu razón de ser. Una razón de ser tan fuerte que te devolvió la cordura con solo oír su voz. Bien hecho amigo. Ahora solo tienes que concentrarte en eso cada vez que haya luna llena y no tendrás ningún problema. Creo que incluso podrías resistir al llamado del Alfa.
- Lo resistí – dijo Tyler y Peter lo miró confuso.
- ¿A qué te refieres? – Le preguntó.
- Durante todo el partido estuve escuchando la desagradable voz de tu hermano en mi mente… me estaba llamando, me pedía que cedería, que perdiera el control, me exigía sangre… - explicó Tyler y Peter lo miró sorprendido – lo resistí durante todo el partido. Pero fue cuando terminó cuando comencé a perder el control.
- Tuvimos suerte entonces – dijo Sean – felicidades hermano. Diste tu primer beso, y ganaste tu primer partido de futbol americano. Dos pájaros de un solo tiro – Tyler le miró con una sonrisa y chocaron sus puños.
- Creo que no es lo único de lo que deberías sentirte orgulloso – le dijo Peter con una sonrisa orgullosa – resististe al llamado de un Alfa que te pedía que asesinaras para él… eso te convierte en un hombre lobo muy fuerte… solo otro Alfa podría hacer algo como esto.
- ¿Estás queriendo decir que soy un Alfa?
- ¡No! Que idiota eres para pensar eso… no te pongas engreído Ty… el hecho que pudieras resistir al llamado de Henry, es solo un signo de las probabilidades que tienes de convertirte en un Alfa en el futuro… las cuales ciertamente son bastante grandes. Pero eso no significa que seas tan fuerte como él, así que no bajes la guardia. Lo peor que puedes hacer es ponerte arrogante.
Mientras tanto, al otro lado de los bosques de Silver Woods Town, una misteriosa figura se hacía presente ante Henry Moon, con una mirada acusadora los puños apretados, interponiéndose entre Henry y aquello que había estado olfateando.
- ¿Otra vez tú? – Cuestionó Henry molesto.
- Te dije que no te metieras en mi camino y yo no me metería en el tuyo.
- Te estás metiendo en mi camino – replicó Henry y aquella figura comenzó a reírse lunáticamente.
- Te lo advierto Henry… aléjate de él o yo mismo te mataré…
- Me gustaría verte intentarlo… soy mucho más fuerte que cuando nos conocimos.
- ¿En serio crees que has visto mi verdadero poder Henry? – Le cuestionó.