Isobel.
—Muy bien, no sé qué decir— Carol trata de asimilar mis palabras—Siempre he sabido que no era buena idea meterse en tus asuntos, pero creo que ahora necesito un par de respuestas.
—Dispara- no se las debo, pero…
Decido ser totalmente sincera con ella, ya conoce a Asher y prefiero darle una mayor perspectiva de la situación por si necesito que vuelva a cuidar de él. Sin embargo, no diré cosas que la puedan poner en peligro, por ahora al menos, puede que en algún momento más adelante no tenga otra opción.
—Primero algo simple ¿Quién era ese?
—Bruner, mi contable.
—Ok, entonces tienes un negocio ¿Puedo preguntar cuál es?
—Un club nocturno de moda en la ciudad.
Aprieto las manos en puños, puedo sentir como mi nivel de irritación aumenta.
— ¿Desde cuándo lo tienes?- su expresión es de concentración absoluta.
—Más o menos unos tres o cuatro años.
Hace una pausa, analizando la información que le acabo de dar. Revisa su teléfono y luego me mira.
—Sav me acaba de enviar un w******p, quiere que vayamos a comprar nuestros disfraces.
Suelto el aire que estaba conteniendo inconscientemente, que esté dispuesta a hablarle con la verdad no quiere decir que me guste ser interrogada.
— ¿Por qué hoy?
Habría preferido que fuera otro día.
—Porque faltan solo dos días para Halloween.
—Cierto, pero no puedo dejar a Ash solo y ya no quiero involucrar a nadie de este lado de la línea.
—Muy sensato, teniendo en cuenta que con esos ojos, Asher podría ser un dhampir.
Su seca declaración me sorprende. Un dhampir es el producto de la mezcla genética entre un humano y un vampiro. Actualmente su existencia es condenada, una de las leyes que los vampiros instauraron fue la de prohibir la creación de mestizos, cualquiera que se atreva a desobedecer muere de forma inmediata. Los dhampir son un gran tabú del que se evita hablar.
Es extraño que tocara un tema tan delicado, pero al mismo tiempo prudente. Lo quiera o no, Carol ya se encuentra hasta el cuello en esto.
—Es probable, confirmare eso dentro de poco.
— ¿Cómo? Sabes lo que les pasa a los dhampir y a cualquiera que sepa de ellos.
—Lo sé— porque mi padre murió protegiendo a uno.
Entonces los recuerdos me asaltan uno a uno.
|****|
Pasado.
―Papá― grito a penas lo veo entrar por la puerta.
Está llevando su traje elegante, pero mamá lo llama "traje de la suerte" porque siempre lo usa en momentos de gran importancia. Una sonrisa cansada se extiende en su rostro, mientras me toma en brazos.
―Itzel... ¿Qué haces despierta a estas horas?― me toca la punta de la nariz con el dedo.
Me rio.
―Esperarte, no ha querido dormirse―mamá baja los enormes escalones de nuestra casa, lleva su bata amarrilla y un tono reprochador en su voz. Es hermosa, con su pelo rubio, cálidos ojos marrones y voz encantadora.
― Vamos a acostarte, es hora de dormir y mañana tienes escuela.
Bufo, no espere por tanto tiempo para irme a dormir ahora.
―Pero yo quería que me contaras un cuento de la Reina Oscura―protesto enseguida.
Ambos se ríen.
―Está bien pero uno muy corto― asegura mientras subimos las escaleras.
―Yupi- me entusiasmo, adoro esos cuentos…
―No, no y no, odio usar esas cosas― no quiero usar los lentes de contacto, hoy es mi fiesta de cumpleaños número siete, y hace ya un tiempo he comenzado a usar esas estúpidas lentillas. Son para esconder el color de mis ojos, que le dicen a la gente lo que soy.
Mientras más crezco, más extraña me vuelvo. Y no puedo decirle a nadie las cosas que puedo hacer. Como puedo jugar con la energía que nos rodea, a veces usarla para que los demás niños hagan lo que yo quiera sin darse cuenta de que no quieren hacerlo.
El doctor Santana dice que soy especial, yo creo que soy rara, punto.
―Tienes que usarlas, si no, no habrá fiesta― dice mamá severa, y por su postura sé que no cambiara de opinión.
Suspiro, derrotada.
―Está bien, dámelos ya.
Se arrodilla frente a mí, mirándome directamente a los ojos.
―Sé que no te gusta esconder quien eres. Pero es por tu bien, el mundo no está listo para ti.
― ¿Crees que algún día lo estén?
Me mira detenidamente antes de besarme la frente.
―Eso espero…
Papá volvió enojado de la capital y mamá comenzó a beber mucho licor. Ella ha bebido mucho estos últimos meses, papá dice que es por el estrés pero se vuelve odiosa cuando bebe. Por ello en cuanto veo a papá meter unas maletas en el auto, inmediatamente me escondo dentro para ir con él a la Casa del Lago. Sé que va, porque lo escuche hablando por teléfono. Cuando él se monta y enciende el auto, vuelve a llamar desde la consola del auto y escucho toda la conversación.
―Van a ir por ti, estas siendo un incordio demasiado grande. ¿Qué te importa si instauran esa ley o no hermano? Solo déjalos en paz―Ese es el tío Arthur, se escucha muy enojado.
―Simplemente debo luchar contra ella. Si instauran esa ley... Mira Arthur te diré algo que no te había dicho antes, para no ponerte en peligro pero Itzel es una Dhampir. Esa ley le destruiría la vida- Papa está enojado, aunque no puedo verlo, puedo escucharlo.
― ¿Qué...? ¿Pero cómo es posible?- e-l tío Arthur parece conmocionado.
―Su madre fue una poderosa vampira que conocí por accidente. Me la entrego recién nacida y me dijo que estaría más a salvo conmigo que con ella, la sangre de una de sus más antiguas familias corre por sus venas.
― ¿Los Kautar?
―No, los Exores. Perdidos en el tiempo.
―Ahora entiendo, el por qué luchar con tanto ímpetu.
―Sí, lo peor de todo es que creo que voy a perder, quiero que la cuides por mí.
Corta la llamada y llegamos a la casa más rápido que nunca, vuelvo a mi escondite mientras saca las maletas. Entra apresurado y lo sigo de lejos, esta tan distraído que no ve cuando me escondo en el hueco detrás de una estantería. La puerta se abre con fuerza justo después.
Apresuradamente entran tres vampiros, lo siento en los huesos. Y sus ojos brillantes los delatan, miran a mi papá con odio, sus palabras dagas dirigidas para matar.
―Ha sido verdaderamente un problema muy molesto, señor Congresista―anuncia con desdén el primero que entró, con ojos azules que brillan en la oscuridad―que tedioso tener que venir hasta aquí para resolverlo.
Con un rápido movimiento que apenas puedo captar rompe el cuello de papá. El hueso haciendo un horrible sonido y suelto un gemido involuntario. Lágrimas ruedan por mis mejillas. El vampiro mira hacia donde estoy escondida pero no hace ningún movimiento.
En cambio le hace un gesto a los otros dos y se marchan.
Salgo rápidamente de detrás del estante para intentar despertarlo, pero sus ojos no tienen vida y su cuerpo esta inerte. Esta muerto. Lloro desconsolada, él trataba de protegerme, pero murió por mi culpa, solo mía….
― ¿Cómo te llamas pequeña?― es una mujer agradable, que tiene los mismo ojos que yo. Me encuentro sentada en Central Park, llorando bajo un árbol y cansada de ser tan rara.
―Itzel― la miro curiosa, mientras un aura de confort me rodea― ¿Eres igual a mí?
―Algo así― se sienta a mi lado― ¿Por qué lloras?
―Estaba molesta con un amigo. Mi único amigo, y sin querer use la energía para que se tropezara y se hizo un raspón muy feo.
― ¿Sabe que fuiste tú?
―Sí, él sabe guardar un secreto. Me ha perdonado, pero no quiero ser un bicho raro que hace que sus amigos se hagan daño- no quiero que Scott sufra por mi culpa.
― ¿Qué tal si te dijera que puedo ayudarte? ¿Enseñarte para que no lastimes a nadie?
Eso llama mi atención.
― ¿Enserio?― lo pienso un momento― pero no quiero lastimarlo a él, ni a mi prima o mis tíos. Los demás no me importan.
―De todas maneras, te enseñare a controlarte y a usar la energía de muchas formas. Así también podrás protegerte― se levanta con elegancia, y noto que lleva un vestido blanco sencillo y elegante. Además sus cabellos negros y sus facciones se parecen mucho a las mías.
¿Quién es?
―Me llamo Isis Exores- contesta, a pesar de no haber hecho la pregunta en voz alta.
|****|
Al salir del trance tomo mi teléfono y le envió a Bruner para que se quede con Ash el día de hoy, lo pasare a buscar en la noche. Miro a Carol que espera expectante mi respuesta.
—Ve y Dile a Sav que nos encontraremos allá.
— ¿Qué vas a hacer con Ash?
—Tengo alguien que se puede ocupar de él.
Lleno el bolso de Ash con sus cosas antes de dirigirme a mi habitación y tomarlo en mis brazos. Se lo dejo a Bruner en un parque sin cámaras, de donde lo llevara a su casa. Yo me encamino al centro comercial favorito de Sav, donde sin duda deben estar esperándome sentadas en el puesto de batidos que es nuestro lugar de reunión.
Como esperaba las encuentro a las dos sentadas en una mesa para cuatro, cada una con un batido y un tercero en la mesa, mi favorito. Me siento y saludo a Savannah.
—Es bueno saber que no soy la única que está haciendo novillos hoy.
— ¿No te enteraste?— inquiere Sav extrañada.
—No ¿Qué ocurre?
¿Algún nuevo problema?
—Hubo una sobrecarga de datos en el sistema de la universidad ayer a media mañana. Hoy en la tarde deberían tener todo arreglado.
—Entonces las clases se reanudan mañana—un golpe de suerte, bebo de mi malteada.
Hablamos de trivialidades y terminamos nuestras malteadas, pero cuando veo que ni Carol ni Sav hacen movimiento alguno para comenzar a pasear por las tiendas, pregunto.
— ¿A quién estamos esperando?
—Astrax.
— ¿La hermana de Esteban?- justo lo que faltaba, no estoy segura de como sentirme respecto a esa niña, mas allá de creer que oculta algo, parece ser inofensiva. Pero la vigilare de cerca.
—Sí, creo que dijo que iba a intentar convencer a su hermano Max de venir.
— ¿Qué?—me tenso por completo.
Ellas se miran entre sí, antes de que una decida hablar.
— ¿Hay algún problema?
Me sacudo a mí misma y obligo a mis músculos a relajarse.
—No, todo está bien. Es solo que la noticia me ha tomado desprevenida.
En la mirada de Carol puedo notar una inteligencia incisiva que está tratando de adivinar el porqué de mi reacción. Sus ojos se abren como platos en el instante en que hace la conexión.
Su perspicacia nunca había resultado ser tan insoportable.
Llega Astrax muy animada y emocionada, para mi alivio no trae a Max consigo, sino a sus primas Lily y Clover Sheppard El buen rollo reina entre las seis desde el primer momento, aun así me reservo el derecho de sospechar de ellas.
Entramos en cuatro tiendas antes de que Sav y Astrax declaren que en esta tienda encontraremos lo que buscamos. Es una boutique de alta costura que tiene una sección estacionaria, sus precios son exorbitantes pero nada que ninguna no pueda pagar. La tres vampiras son millonarias por defecto, Sav es hija de un empresario brillante y Carol tiene una madre que luchó y supo salir del fondo por su hija.
Carol se consigue un disfraz de gitana. Como las que leen bolas de cristal.
— ¿Y cuándo me haces una lectura?—me mofo.
—Quien ríe al último ríe mejor— contesta con una sonrisa.
De las chicas Sheppard Lily consigue un traje de Alicia en el País de las Maravillas y parece que se queda con Alicia. La otra Clover, acepta encantada uno de Blancanieves, ambos vestidos en sus versiones más sexys. Sav y Astrax parecen ser las más indecisas. Supongo que yo también entro en esa categoría. Observo un traje de bruja, con peluca cuyo vestido es fácil de quitar.
Esto es... lo que necesito para Halloween, es un disfraz fácil de quitar y podría llevar ropa debajo. Examino con ojo clínico el atuendo, podría llevar unos shorts bajo esa falda amplia a tan solo unos centímetros de la rodilla. Es sexy pero no revelador y viene con un antifaz color n***o con un diseño delicado de encaje que oculta la mayor parte del rostro.
Si uso eso, las lentillas y perfume o no, mejor no... Bueno ya lo decidiré. Pero la cuestión es que todo eso es fácil de quitar y con una doble de mí que salga por ahí cuando este atendiendo mis asuntos debería bastar para mantener la situación bajo control. Todas parecen estar de acuerdo con mi elección excepto Sav, pero la convenzo de disfrazarse ella de hada. Y Astrax a pesar de que ella quería ponerse un disfraz muy de conejita playboy, lograron disuadirla (Porque es una fiesta donde va a estar su familia) y se decantó por un traje de animadora.
Pagamos la ropa y nos detenemos a comer helado.
—Ha sido muy divertido—dice Lily— tal vez podamos salir juntas de nuevo.
Su sonrisa parece genuina, pero no del todo.
—Claro que si—Astrax tiene una mirada que no me gusta nada en sus ojos—después de todo Esteban me ha confirmado que lo vuestro es realmente serio.
― ¿Si?― ahora Carol se ve realmente interesada.
Pero las Sheppards, están horrorizadas y divertidas. Esto es una trampa, mi furia hierve y le ruego a Carol con la mirada que no les haga caso, me ignora.
— ¿Qué quieres decir Astrax?- pregunta, inmensamente interesada.
—Quiero decir que cometerá el acto insensato de presentarte como su novia. Dudo que a nuestros padres les agrade la idea, ya sabes cómo son las leyes.
—Pero esas leyes no impiden amar— le recuerda Sav.
—No, pero si procrear y ¿De qué le sirve a mi hermano tener "algo serio" con una humana? Mueren tan rápido y ¿Una esposa que no pueda darle descendencia? Inútil Esteban se expone a ser la burla de todos- su sonrisa maliciosa se amplía al ver la expresión dolida en rostro de Carol.
Mi visión se tiñe de rojo sangre, a duras penas logro controlarme y mantener mi cabeza fría.
Miro a Carol pidiendo permiso, el cual me da dolida. Sonrió a Astrax con frialdad, una que se cala en mis huesos volviéndome inhumana. Canalizo mi energía para que a mí alrededor se cree un aura de terror y furia fría.
— ¿Y eso lo dice una cría que aún necesita una niñera para que la vigile?— mi fala de emoción, desconcierta a las tres vampiras, que nunca se habían topado con un humano capaz de hacerles frente, que lastima— Parece que aún no has aprendido la realidad del mundo, cariño. Porque seamos humanas, no quiere decir que seamos estúpidas. Sé quién eres Astrax, de que linaje familiar desciendes.
La sorpresa es una chispa en sus ojos.
—Exacto—Continuo mirándola fijamente y en voz baja— ¿Cómo crees que reaccionen tus padres al saber el comportamiento de su hija? Multitud de novios, todos humanos. Los clubes de sado que frecuentas. Lo sé todo Astrax, y tengo formas de hacerles llegar a tus padres evidencias de tus actividades. No sé porque tus hermanos te cubren, pero yo no soy tan gentil. De ahora en adelante nos dejaras en paz ¿Correcto?— asiente con furia—Buena chica. Ah y cualquier cosa que intentes para perjudicarnos, te llevara directamente a ese internado en Siberia— sonrió sin emoción alguna—ahora deberías irte.
Las tres se marchan en estado de estupor, sorprendidas por haber sido chantajeadas de forma tan eficaz por una humana. Carol no pregunta, ahora entiende mejor que nunca que no le conviene hacerlo. Pero Sav no tiene ese entendimiento.
— ¿Qué fue eso?— más que confundida, parece preguntarse cuantos secretos escondo.
—No quieres saberlo.
Va a insistir cuando Carol le da un codazo y niega con la cabeza. Terminamos nuestros helados y cada quien se va por su lado.