4 ¿Presa o Cazador?

2479 Words
Isobel. Al día siguiente me despierto un poco más tarde, necesitando reponer el sueño que he estado perdiendo. Desayuno cereal, leche, una manzana y mi bebida especial, aquella que debo beber diariamente para poder gozar de buena salud. Órdenes del Doctor. Hago yoga antes de comenzar mi rutina de entrenamiento. Ayer no tuve tiempo, pero debo de abrirme un hueco en la agenda para entrenar tan seguido como pueda. Suena el teléfono y me toma por sorpresa, normalmente tengo todo el fin de semana para mi sola y Scott casi nunca llama. Veo que es Esteban y contesto de forma inmediata. — ¿Qué ocurre Esteban?- debe ser algo urgente para que me contacte en fin de semana, es bien sabido que prefiero soledad estos días. —No soy Esteban. Hablas con su hermana Astrax y quería avisarte de que estoy en camino a tu casa— su tono de voz es alegre y serio al tanto. Escucho en estupor la voz cantarina de la vampira, este desarrollo de los acontecimientos es de lo más inusual. —Estaré feliz de recibirte Astrax, pero tenía entendido que no ibas a poder venir porque habías sufrido un accidente o algo. —Soy vampira— dice como si eso lo explicara todo y tal vez lo hace. También dice, metete en tus jodidos asuntos. —No me entrometo— y le cuelgo. Mierda, se me olvida que no puedo estar haciendo estas cosas. Suspiro y me encojo de hombros, no tenía nada más que decirle a esa niña, así de simple. Decido recoger algunas cosas antes de que llegue Astrax, estando aliviada de que Esteban me deba una por esto. No me gusta hacer de canguro. Me ducho, me coloco las lentillas y estoy peinándome para cuando tocan la puerta. Al abrir me encuentro con la misma belleza pálida de la foto que llevaba Novato en su tablet, los mismos ojos esmeraldas y la radiante sonrisa. La dejo pasar de forma aturdida y voy en busca de mi teléfono, mi mente trabajando a toda velocidad. Le envió un mensaje a Scott, a uno de los muchos números desechables que sé que tiene en su poder. Nuestro novato se llama Kautar. Investígalo. Observo a la chica que recorre mi apartamento fijándose en todo antes de sentarse en  el sofá y mirarme fijamente. —Entonces tu eres Isobel Crawford ¿Tienes novio? —No — miro el teléfono cuando Scott contesta. Tienes razón, Maximus Kautar y su hermana se llama Astrax Kautar. ¿Puedes venir a verme? S.F                                                                                                                                              No, soy la canguro de Astrax. Tengo curiosidad.  S.F Resisto poner los ojos en blanco, optando por permanecer impasible frente a la chica.                                                                                                          Yo también, investiga a Esteban Kautar y su rango. Saliendo. S.F Miro de nuevo a Astrax , quien tiene la curiosidad escrita en el rostro. — ¿Qué quieres hacer Astrax? —Estaba pensando en ir de compras. Bueno al menos podre encontrarme con Scott a penas ella se despiste. Hago un gesto afirmativo antes de desaparecer en mi habitación, me coloco mis botas altas, mi cazadora y una bufanda ligera. —Vamos— tomo mi bolso antes de bajar. Afuera veo aparcado un JaguarEcologi9, una belleza en color rojo. —Supongo que ese es tu auto. —El mismo— toma mi mano jalándome— ven. Nuestra primera parada es Agency B, donde Astrax se prueba un montón de ropa antes de decidirse por dos conjuntos. Trata de animarme a que me pruebe ropa pero no lo logra. Nuestra próxima parada es Celine y llegamos rápido gracias a la forma de conducir de Astrax, tan rápido que una persona normal ni siquiera podría haberlo mantenido por más de diez segundos. Al llegar me ruega hasta que consigue que me pruebe un vestido. Es lapislázuli, con una falda de corte A que me llega a cinco centímetros sobre la rodilla. No tiene escote en el frente, pero sí uno pronunciado en la espalda. Todo el vestido es de encaje con algunos toques plateados. No sé cómo terminó comprando ese vestido, unos tacones a juego y entrando a una peluquería donde me ponen un tinte temporal para cubrir mis mechones azules. Antes de darme cuenta, estoy en el aparcamiento fuera de la peluquería, con el vestido lapislázuli, los tacones, el cabello medio recogido en una sorprendente creación y unos aretes a juego. No me reconozco a mí misma y tampoco Scott quien no para de reírse de mí. —Cállate idiota, se dice que con estos tacones puedo perforarte el pie ¿Quieres ser mi primera víctima? —No, pero es que te ves... tan diferente, pensé que mis ojos estaban jugando conmigo cuando te vi— me abraza por la cintura fuertemente— pero te ves hermosa, no lo dudes. Beso su mejilla y luego susurro a su oído. —Gracias. Nos separamos pasado el momento, pero me quedo muy cerca de él. —Los he investigado a fondo y demonios tienes razón en cuanto al novio de tu prima, Esteban y Astrax son los hermanos menores del Novato. Son una familia amplia y la más poderosa del mundo vampírico, obviamente. Irónicamente tienen un honor intachable y cuando Max te contactó fue la primera vez que alguien de esa familia se incursiona en el área gris. —Tengo un gran problema en mis manos. —Lo noto, ¿Cómo eludirás la fiesta de Halloween? —No sé, pero no quiero al Novato reconociéndome y descubriendo quien soy. Ni tampoco quiero que nadie me vea relacionándome con las personas que estarán en Delirium esa noche. —Lo sé, pero la pregunta del millón es ¿Cómo vas a evitarlo? Miro pensativa mi atuendo antes de que se me encienda el bombillo. —Me disfrazare de hada como quiere Sav. — ¿Ah?- la confusión de Scott es adorable. — ¿No lo ves? Tú apenas pudiste reconocerme, seré la muñequita de Sav y hare que me deje irreconocible. Nadie esperaría ver a la Reina de lo Oscuro disfrazada de hada. O eso es lo que espero. —Buen punto. —Exacto­- es mi mejor opción por el momento- vete Scott no puedo arriesgarme a que Astrax nos vea juntos. Se aleja, no sin antes besarme la mejilla. Vuelvo dentro de la peluquería, para encontrarme a una Astrax con cabello pelirrojo, y debo decir que le queda bien. —Ven tengo que tomarte una foto y enviársela a Esteban— me toma la foto, sin darme tiempo a replicar y pronto estamos de camino a casa. Una vez en mi apartamento trato de no pensar en Max, ni en el hecho que él podría destruir mi bien  equilibrada vida. Los mensajes me llegan por w******p. Nena ¿Cómo ocurrió? Carol Torres más altas han caído. Sav. Te vez bien, aunque es raro.  Esteban. Y no son los únicos, otros de mis amigos están burlándose y felicitándome por mi nuevo estilo. Rápidamente pongo en mi estado. No se acostumbren, que durara poco. Listo, eso debe de parchear los agujeros. —Pondré una película— le aviso a Astrax. Pongo una vieja y divertida película para mantenerla entretenida mientras voy a hacer palomitas. Me llega otro mensaje de Scott mientras las palomitas siguen en el microondas. Novato quiere hablar contigo. S. F                                                                                                                                                                             ¿Cuándo? ¿Hoy? Como ¿Ahora? S.F Que idiota, sabe que no puedo dejar sola a Astrax.                                                                                                                                                              Sabes que no puedo. Claro que sí, vayan al cine. S.F                                                                                                                                                                                  ¿Cine? Aja. S. F Imbécil, estúpido. Esa sería una opción muy peligrosa, ¿tener que reunirme con Max y  evitar que Astrax lo vea? ¿O al revés? No, no, esa es una situación muy peliaguda.                                                                                                                                                                                      Nop. ¿Por favor?  S.F                                                                                                          Dile que esta noche nos vemos en Delirium. Punto. Como digas jefa. S.F Echo las palomitas en un tazón cuando están listas y regreso con Astrax. Me pregunto lo que querrá el principito esta vez, ya he sido muy cooperativa con Max y necesito recordarle que no siempre obtendrá lo que quiere de mí. No puede esperar respuestas directas, no todavía al menos. No obstante, he visto la verdad en sus ojos y sé que más pronto que tarde se convertirá en un poder en las calles. Pero mientras, me divertiré desinflando su ego. —Me agrada la película— comenta Astrax— pero tengo mucha curiosidad, ¿Quién te envía tantos mensajes? ¿Con quién te has reunido en el aparcamiento de la peluquería a la que fuimos? Su inesperada suspicacia me pone alerta. Al parecer la niña vampira es más de lo que se ve a simple vista. —No es de tu incumbencia-le lanzo una mirada acerada para disuadirla. Pero solo funciona parcialmente. —Ok— esboza una amplia sonrisa— sin duda tienes garras. —Y las he afilado- replico. Se ríe tranquila, sin verse afectada en lo absoluto por mis palabras. Creo que tengo que agregar arrogante a la lista de las cualidades de Astrax y con una sonrisa mortal trato de prestar atención a la peli. Astrax me recuerda a mi cuando era más joven y aunque eso no es necesariamente bueno, tampoco es malo. Es mejor ser el cazador que la presa. Recuerda eres la Presa convertida en Cazador. Un fuerte dolor de cabeza me inunda y trato de respirar hondo para soportarlo. Me tenso completamente he intento no reaccionar al lacerante dolor. Recuerda eres la Presa convertida en Cazador. Con una última repetición de esa frase que hace eco de mi razonamiento anterior, el dolor retrocede hasta desvanecerse. Vuelvo a la realidad para ver como los protagonistas de la película se besan, sellando así sus votos de amor. Esa escena anuncia el final de la misma y me sorprende ya que cuando inicio el dolor de cabeza, la película ni siquiera había llegado a la mitad. Me levanto más aturdida de lo que había estado en años. En el sofá Astrax está dormida y aprovecho para escabullirme a mi habitación, sacar una tabla del suelo de madera, y de allí sacar mi diario. Busco un bolígrafo y escribo la frase que inicio mi dolor de cabeza, o el centro del mismo, depende de cómo lo mire. Recuerda eres la Presa convertida en Cazador. ¿Qué demonios significa eso? Guardo el diario y vuelvo a colocar rápidamente la tabla en su sitio. Sacudo mi cabeza en un vano intento de aclarármela antes de decidir olvidar el asunto. Si es la locura la que habla, entonces nada puedo hacer sino resistir, porque de ninguna manera voy a volverme loca. Me acuesto un segundo y antes de saberlo, estoy profundamente dormida. |*****| El tono de llamada de mi celular me despierta. Me levanto aturdida y lo busco hasta encontrarlo en el borde de la cama a punto de caerse, lo cojo y le doy en contestar. — ¿Si? — ¿Qué demonios Itzel?— es la voz de Scott y no parece feliz. —Deja ya de gruñir Scott— Me levanto con dificultada (todavía estoy algo adormilada) y me dirijo al baño. —No, no voy a dejar de gruñir hasta que me digas porque no contestas a mis mensajes y porque estas llegando tarde. — ¿Qué? Miro la hora en el teléfono y veo que son las nueve y cuarenta. Entonces recuerdo mi reunión con el Novato. —Mierda. — ¿Qué ha ocurrido Itzel? Entonces reparo en el nombre. Hace tiempo que Scott no me llama Itzel, pensándolo bien hace demasiados años que nadie lo hace. —Hace mucho no escuchaba mi nombre real— digo aturdida. Parece que es un estado muy frecuente últimamente. — ¿Qué? Yo... no quise...—su voz se apaga. —No, está bien. Tu puedes llamarme así— lo tranquilizo. La realidad me golpea, el aturdimiento desaparece, incluido el sueño. Scott es el único al que soportaría que me llamase Itzel, el nombre que me fue dado al nacer y que yo misma cambie cuando la persona que me lo dio desapareció de mi vida. —Si...— hace una pausa— me tenías preocupado, ¿Qué ocurrió? —Creo, que me quede dormida— no tengo otra explicación. —Pero si tú nunca...— dejo de escucharlo cuando levanto la mirada a mi reflejo en el espejo y me quedo atónita. Mis ojos violetas me devuelven la mirada desde el espejo. Yo estoy segurísima de haberme puesto las lentillas y nada tiene que ver el que me haya dormido con ellas, me ha pasado otras veces y lo más que obtengo es una leve  irritación en los ojos. Pero no los tengo irritados y las lentillas simplemente han desaparecido. Imposible. —Scott, cálmate— ordeno— no entres en pánico, debemos mantener la cabeza fría, ¿Qué ha ocurrido con el principito? — ¿El principito? Sigue esperando, como desde hace una hora. He enviado a Henry para que le diga, que probablemente no aparecerías hoy. No ha hecho caso. —Hoy no puedo ir Scott, hazle saber que un asunto importante me ha sacado de la ciudad por al menos un día. Que vuelvo el lunes. —Claro, ¿lo mismo para todos? —Afirmativo, necesito tiempo para mí. Necesito centrarme ante de enfrentarme a nadie, algo raro ocurre Scott. — ¿Qué quieres decir? —Solo investiga la frase: Recuerda eres la Presa convertida en Cazador. No espero que realmente encuentre algo, pero debo probar todas las alternativas. — ¿Por? —Deja de hacer tantas preguntas y hazlo, te contare más cuando sepa más. Cuelgo. Me echo agua en el rostro antes de salir y encontrar el apartamento completamente vacío, Astrax ha dejado una nota pegada al proyector holográfico (donde estuvimos viendo la peli). Fue un placer conocerte Isobel. Lamento haberme ido sin despedirme, pero ha surgido algo y tuve que marcharme, espero volver a verte pronto. Astrax. Destruyo la nota antes de arrojarla a la papelera. Los vampiros siempre están con sus misterios que me vuelven loca, parece que una de las materias que le dan en las escuelas elementales solo para vampiros es "Como escabullirse misteriosamente" o "Los secretos 101" Me rio ante mi propia ocurrencia, antes de ponerme a recoger y guardar toda cosa regada que encuentro. Me quito el vestido y suspiro de felicidad cuando me pongo unos shorts azul oscuro y una camiseta gris. Me deshago del peinado y dejo mi cabello laceo libre de horquillas. Respiro tranquila y me siento libre otra vez, tomo mi móvil y reviso las llamadas y mensajes. Una vez satisfecha sabiendo que el único que me ha estado buscando es Scott, me abandono a la meditación sobre la alfombra persa que hay en el medio de la sala de estar. La meditación me ayudara a descubrir que es lo que atormenta mi mente. Es hora de ver contra que me enfrento.
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