Isobel. Dolor. Ese es todo mi mundo, no sé si han pasado días, horas o tan solo unos minutos desde que esta pesada oscuridad me mantiene a la deriva y apartada del mundo a mi alrededor. Solo puedo sentir que hay personas entrando y saliendo del lugar donde estoy y que estoy acostada en horizontal. El resto se me escapa por completo. No estoy segura de saber quién soy. Solo sé que existo. Pasado un tiempo que soy incapaz de identificar, el dolor en cada centímetro de mi cuerpo haciendo que sea imposible pensar con claridad. Emerjo lo suficiente para escuchar un par de murmullos a mí alrededor. ―Su cuerpo está aceptando la transfusión, también el otro. Pero ella lo lleva peor― una voz desconocida, femenina, llega hasta mí. ―Era de esperarse, el poder en ella puede luchar contra l

