Capítulo 27 La bala perdida William La puta cañería estaba tapada y no quiero hablar un puto plomero, ya lo he hecho antes. Me hincó bajo el lavado y empiezo a jirar ala derecha, el plástico chirría y lo despegó de la pared, el agua salpica el suelo y se llena de porquería, sacudo el tubo y alguna gasa ensangrentada y lo que parece un casquillo golpea el piso, efectivamente un casquillo vacío de 9mm, cuando vuelvo a levantar la vista en el orificio de la pared algo se balancea peligrosamente, alcanzó unas pinzas saca cejas de Natalia y jalo el objeto con mucho cuidado hasta caer en mi mano. “¿Una ojiva?” “que cojones” Lo guardó en mi palma — ¿que carajos Will?— se queja Natalia nada más entrar, tapándose la nariz por el olor a podrido. “Sin pensarlo mis ojos buscan alguna señal de

