Carmela La ansiedad y preocupación por Giovanni era palpable, mientras Mario la ayudaba a prepararse para la visita. La noticia de que se encontraría con Giovanni había traído un brillo de alegría a sus ojos que hacía tiempo no se veía. — Carmela vas a ir ver a Giovanni, hoy ¿estás contenta? — le preguntó Mario con una sonrisa, al verla tan feliz a ella. Carmela asintió, su corazón está latiendo con mucha fuerza, queriendo salir de su pecho. Sin embargo, al entrar en la habitación del hospital y ver a Giovanni acostado, pálido y con su vendaje, la realidad la golpeó duro, como una ola de agua fría, las lágrimas brotaron de sus ojos y un sollozo se escapó de su garganta, ella no se espera verlo así en ese estado y levanta su vista hacia Giorgio. —¿Por qué no me dijiste la verdad, Gio

