Vitto mando a traer a las dos personas, que les encargo que mataran a Giovanni y no pasó mucho tiempo antes de que los dos hombres responsables de llevar a cabo el fallido asesinato de Giovanni fueran arrastrados ante Vitto. El miedo era palpable en sus rostros, sabiendo que la misericordia no era una moneda que Vitto acostumbrara a gastar. — Me han fallado — dijo Vitto, su voz baja pero cargada de amenaza y en este negocio, el fallo se paga con la vida y ustedes lo saben muy bien. Los hombres balbucearon excusas, suplicaron por sus vidas, pero Vitto no estaba para ruegos, con un gesto de su mano, selló su destino, elimínenlos, ordenó y los gritos de los hombres se ahogaron en el acto. Vitto se quedó solo en su despacho, la oscuridad de la noche reflejándose en su mirada, Giovanni est

