- Hola, ¿Estás despierta? – luego pensó lo tonta que era su pregunta y la miró nuevamente – por supuesto que estás despierta, no te asustes, mi nombre es Aydan – Ella sonrió llevándose las manos a la boca, él no se había levantado de donde estaba, pero cuando se dio cuenta lo cerca que estaba a ella, dio un brinco hacia atrás tirando la silla lejos, ella volvió a sonreír, pero esta vez puso su mano sobre la de Aydan, en ese momento él la escuchó claramente aún sin que ella hablara.
- // Me dices que no me asuste, pero al final el que está más asustado eres tú. // - Aunque Aydan tuvo toda la intensión de retirar su mano, la dejó donde estaba y sonrió de medio lado.
- Lo siento, ¿puedes leer mi mente? - ella negó.
- No puedo hablar tu idioma aún, de esta manera hago que me entiendas// -
- ¿Eres una sirena? – ella lo miró arrugando las cejas y poniendo su cara de medio lado, como tratando de entenderlo.
- // No se pregunta lo que es obvio, creo que viste mi cola // -
- Lo siento, la verdad estoy un poco nervioso, no puedo salir del asombro, las sirenas existen... –
- //Si supieras la cantidad de seres que existen // -
- ¿Cómo estas?, ¿Cómo están tus piernas? – él pensó durante un momento – o tu cola, no sé… lo que sea, ¿me entiendes verdad? – ella sonrió y asintió, luego se destapó las piernas y encontró que tenía ropa puesta.
- // ¿Qué es esto que tengo encima? // - el se sonrojó.
- Una pijama mía, te queda un poco grande – ella bufó.
- // Ropa, no entiendo por qué los humanos usan ropa cuando son tan hermosos. // -
- ¿Hermosos? – preguntó él, ella lo miró y se sonrojó al darse cuenta que indirectamente le había dicho hermoso a este humano.
- // Mis piernas están bien, en cuanto vuelva al mar terminaré de sanar // - en ese momento se escuchó un estruendo y la puerta se abrió de golpe, ella se asustó tanto que se escondió detrás de Aydan, Hugo estaba parado en la puerta mirando con interés la cama.
- Papá, ¿Ya se despertó la sirena? - En ese momento vio una cabeza asomada desde atrás de su papá.
- Si hijo, ya se despertó. –
- ¿Está bien?, parecía muy herida – ella despacio salió de detrás de Aydan y sonrió mostrando unos hermosos dientes perlados, levantó la mano y movió sus delgados dedos, Hugo también sonrió, se acercó y Aydan le escuchó decir.
- // Oh, un alevín // - él asintió.
- Es mi hijo – Hugo se acercó sonriendo.
- Mucho gusto mi nombre es Hugo, él es mi papá, por favor perdónalo si dijo algo tonto, es que le da pena hablar con chicas bonitas – ella se puso roja y Aydan le dio un pequeño golpe en la frente a su hijo.
- De donde sacas esas cosas – ella sonrió pero ningún sonido salió de su boca, así que cuando le cogió la mano a Hugo él pudo escuchar su nítida voz.
- // Hola Hugo, mi nombre es Koral y no te preocupes, tu papá no dijo nada tonto. // -
- Koral – dijo el niño en un susurro - ¿puedes leer la mente? – Aydan resopló.
- Que pregunta más tonta, claro que no, es su forma de comunicarse mientras aprende el idioma – Hugo se cruzó de brazos e hizo un puchero.
- Seguro tu hiciste la misma pregunta - Koral tocó nuevamente su mano.
- // Si la hizo, pero no digas que yo te dije// - Hugo miró con ojos fieros a su papá quien a su vez le pregunto a la sirena.
- ¿Koral es tu nombre? – ella asintió - ¿Qué piensas hacer ahora?, ¿vas a volver al mar?, nadie te vio cuando te traje –
- // Deben estarme buscando, pero yo no quiero volver todavía, ya que me diste esta oportunidad, ¿Puedes enseñarme el lugar? // - en este momento Koral estaba tocándolos a los dos, por lo que ambos escucharon su petición.
- ¡¡¡CLARO QUE SI!!! – gritó Hugo y se lanzó a abrazarla.
- Hijo, pero… - Se tomó un momento para tratar de organizar sus ideas – y si la ponemos en peligro, no sabemos como respira ella, si la llegan a encontrar puede ser muy peligroso para ella. - Hugo puso los ojos en blanco.
- Papá desde cuando eres tan miedoso, nos tiene a nosotros para cuidarla – el niño apretó la mano de su padre y puso ojos de perrito que para Aydan era imposible ignorar, la súplica de Koral también fue escuchada por padre e hijo.
- // Por favor, no se preocupen por mi respiración, también puedo absorber la humedad del aire, sólo necesito tomar agua salada preferiblemente de mar cada cierto tiempo y cada dos o tres días zambullirme en agua de mar, si hago esto voy a estar muy bien. // -
- Papá, por favor, yo me encargo de su comida - después de decir esto el niño se quedó cayado, puso el dedo índice en su barbilla arrugando su frente, era un gesto que le había copiado a su papá con el tiempo, lo hacían cuando estaban pensativos por algún problema en especial, después de un momento miró a Koral y le preguntó - ¿Qué comes? - y corrió a proteger un pez dorado que tenía en una pecera, Aydan y Koral no pudieron evitar reírse del cambio de actitud de Hugo al pensar que se le comería su mascota.
- // Tranquilo, no me como a los amigos de mis amigos, puedo comer productos del mar, camarones, pulpo y otros, crudo o cocido, los he probado en campamentos cerca al mar, los pescadores también los usan como carnada. // -
- Mas te vale, por que te voy a estar vigilando, payaso es mi mejor amigo – Hugo puso sus dedos índice y medio apuntando primero a sus ojos y luego a Koral, lo que causó mucha simpatía en ella, entonces con una mano tocó la pecera y puso su otra mano abierta sobre ella para que el pez dorado brincara de un lado a otro y luego cayera en ella para darle un beso y volverlo a dejar en su lugar.
- Wow, como hiciste eso, ¿yo puedo? - Koral asintió y le hizo señas al pececito, entonces Hugo puso la mano y payaso hizo numerosos malabares para caer finalmente sobre su mano, era como si entendiera todo lo que le decía Hugo quien estaba feliz y Aydan asombrado y asustado pensando en lo que pasaría si alguien viera algo así.
- Esto no se puede hacer donde alguien los vea – Cogió a Koral de los hombros y miró fijamente sus encantadores ojos y le dijo con voz muy firme – Koral, si caes en las manos equivocadas puedes estar en peligro, te pueden hacer mucho daño, antes de hacer cualquier truco de estos debes asegurarte que nadie a parte de nosotros lo vea. – ella asintió, podía ver en los ojos de Aydan que su preocupación era real, así que levantó su dedo meñique y respondió.
- // Lo haré es una promesa // - Aydan sonrió amplio, puso su dedo meñique en el de Koral, cuando vio esto Hugo también puso el de él y los abrazó.
- Bueno entonces tenemos que ir al mercado, ¿Crees que puedas soportarlo? – ella lo miró esperando una explicación – Rotford es un pueblo pesquero, habrá muchos peces y anim@les marinos muertos - ella sonrió.
- // Los veo todo el tiempo// - luego miró la ropa que tenía puesta - // ¿Está bien ir así?// -
- No te preocupes es temprano y hace algo de frío, con una chaqueta encima estarás bien, cuando volvamos te buscaré algo más acorde, me preocupa más que estés bien en el mercado - Hugo fue el que contestó.
- Papá, deja de ser tan molesto, vamos a estar bien – Tomó de la mano a Koral mientras su padre la tomó de la otra, Koral y su padre se mantuvieron todo el tiempo en contacto, Hugo al ver esto sonrió, extraña a su madre, extraña tener una mamá.