El corazón de Nicholas latía con fuerza mientras terminaba de ordenar su escritorio. Había considerado tomar la botella de agua con gas que tenía en su oficina, pero finalmente decidió no hacerlo. Tuvo que recordarse a sí mismo que esta clase de tutoría no era una cita; era un profesor que daba ayuda extra a un estudiante necesitado, nada más. Emelie entró unos minutos después, con su falda de animadora, un sujetador deportivo y una sudadera abierta. Su preciosa melena rubia estaba recogida en una coleta que se movía al caminar. "¡Perdón por llegar tarde! ¡Llegué lo más rápido que pude!", exclamó Emelie, ligeramente sin aliento. Nicholas no pudo evitar admirar los marcados abdominales y la curva pronunciada de su cintura. Se aclaró la garganta una vez que ella captó la dirección de su m

