Todos los días hablábamos, por los pasillos, en clase, en el departamento… Nuestra amistad se consolidaba lentamente. Mis compañeros, “niñatos” más bien me hicieron pasar vergüenza unos días al enterarse de mi vida sentimental con un hombre con el que estaba viéndome. Como con Rubén teníamos más confianza que con el resto de los profesores soltaron algún comentario que logró sorprenderlo “es una fiera en la cama”, “le gustan mas mayores, los de su edad no le dan el suficiente placer”, “tiene mucha experiencia la pequeña Ana”. - ¿Os podéis callar la puta boca ya? Sois unos niñatos que os la rompéis a pajas… Dejad de meteros en mi vida de una vez. - Solo tuve que decir eso para demostrar que tengo mal genio… Ya había tenido peleas anteriormente en el centro, y me gané fama de rebelde. So

