Para no restarle importancia a ella, la verdadera protagonista del relato, diré muy poco sobre mí. Me llamo Luis y soy doctor en Literatura, tengo treinta y siete años, aunque esto ocurrió cuando yo tenía treinta y cinco. Soy un hombre alto, moreno y no muy guapo. Pese a no ser muy agraciado, siempre he gozado de cierto éxito entre mis alumnas, sobre todo entre aquellas que buscan una figura paterna y que se dejan seducir por el saber y la cultura en un hombre que les saca más de quince años. Yo, que les daba largas charlas sobre Cortázar, Onetti y Sabato, mantenía cierto influjo entre algunas de mis alumnas, aunque probablemente a la mayoría les parecía un pedante. Diré que mi timidez me impidió siempre dar pie a relación alguna con ellas, pero María consiguió llegar más lejos. María era

