Enseñando a mi alumna 2

1268 Words

Todo retumbó cuando se escuchó el latigazo de cuero sobre mi nalga izquierda. Me acordé de todas aquellas veces que había escrito mal alguna palabra a mi Profesor. Recordé las veces que pedí perdón y supe que no eran suficientes. Recordé cómo, mientras él dormía tras la mamada que le había dedicado aquella tarde, decidí pasarme el mando de la tele por mi mojado y chorreado coño. El cuero me dolió, pero el placer me recorrió desde el culo hasta la cabeza y las extremidades, atadas con aquellas esposas de metal. Agaché el cuerpo hacia el sofá y suspiré, encogí las nalgas y después las volví a abrir, pero seguía suspirando, y quería ver a mi Profesor, quería ver su cara, quería reconocer de nuevo el rostro de placer tras azotarla y Él se dio cuenta. ZASSS!! Otro latigazo sobre la otra nalga

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