El Profesor se bajó los pantalones y el bóxer y dejó liberada su polla erecta y curva. Yo tenía claro cómo debía comportarme aunque me mordí el labio al ver ante mi lo que estaba ansiando de nuevo. La media hora que se la estuve chupando a su placer por la tarde no había sido suficiente. Siempre tengo hambre de polla, siempre estoy hambrienta y con ganas de comerme la polla de mi Profesor. Pero yo sabía que por la noche las cosas eran diferentes. El Profesor mandaba y no estaba relajado. Sabía que por la noche, el suelo se iba a cubrir de saliva porque mi Profesor iba a llevar el ritmo en mi boca y en mi garganta. Pero de momento, no me estaba permitido abrir la boca, a pesar de mis pequeñas mordeduras de labio, a pesar de que me humedecía los labios porque me entraba un hambre atroz de ve

