El Profesor comenzó a introducirme poco a poco su polla en el coño. Cogía las nalgas con cada mano, abriendo los orificios lo máximo posible y comenzaba a introducirla hasta el fondo. Una vez que llegaba hasta el final, la volvía a sacar entera, cubierta de todos mis fluidos vaginales. Acto seguido el Profesor volvió a introducir su polla, esta vez entraba con más suavidad debido a la humedad que había cogido con el abierto. Acercó uno de sus pulgares al orificio del ano y lo empezó a introducir mientras continuaba follándose el agujero del coño. Una y otra embestida contra el sillón provocaban mis gritos. Mis grandes tetas se estampaban contra el respaldo del sillón y unos segundos más adelante… Profe: Las manos, a la espalda puta. Alumna: Sí, Profesor. Profe: Me encanta lo puta que

