Daba comienzo el nuevo curso, tras la pandemia ya me había acostumbrado a realizar las clases online en pijama, con lo cual volver a vestir el uniforme me resultaba un desafío, ya que en mi ciudad por la mañana hace un frio de cojones… Sin mucha gana detengo mi despertador e intento recordar la rutina de siempre: Desayuno un café caliente, voy al baño a ducharme, me cepillo los dientes y empiezo a vestirme… Cuando me miro al espejo me veo ridícula, tal vez por la falta de costumbre. En verano no acudía a casi ninguna clase, solo las mas importantes desde mi punto de vista, hubo bastantes sustitutos los cuales no conocí nunca, aunque no me preocupaba en exceso… a uno en concreto, no le entregué nada de la materia y sabía que eso iba a acarrear unas consecuencias a la vuelta de clase. Como

