Capitulo 10: El almuerzo con la madre del Coronel El coronel dejó en mi cama un vestido muy lindo en color rojo escarlata con brillantes, lo tomé en mis manos observándolo y admirándolo, entonces cuando comencé a arreglarme me sentí como toda una diosa, nunca había usado algo tan suave que acariciara mi piel, debía de ser también algo costoso, unos altos tacones color plata y mi cabello suelto cayéndome hasta la cintura. Bajé perfumada y ahí estaba el coronel en la sala usando su teléfono cuando se acercaba la hora el mediodía, él de repente me miró y sus ojos se deslizaron desde mi cabeza hasta mis pies y de regreso a mi rostro, no hizo más expresión que un leve movimiento de sus cejas en sorpresa pero fue muy rápido. No sabía muy bien como interpretar su gesto, si me deseaba o solo es

