Mi prima se me arrima (2)

843 Words
-Laura, creo que tenemos visita. -¿Visita? - Se escuchó por el manos libres. -¿Me estabas espiando, Virginia? -Amelia, ¿de verdad está contigo? Es increíble. -Lo... Lo siento, prima, yo... Su mirada se dirigió a mis pezones erectos. Se pasó la lengua pos sus labios, haciendo que despertara mi sexo al instante. -Como se enteren mis padres... Nos matarían. Lo sabes, ¿verdad? -Sé que he hecho mal, pero estaba yendo al baño y... -Les voy a decir que me estabas espiando. ¿Tú sabes la bronca que te va a caer? -No les digas nada, por favor. Te prometo que no era mi intención. -¿Has oído, Laura? No era su intención. -Lo escuché perfectamente. Se ha metido en un buen lío, tu querida prima. -¿Crees que podemos hacer algo para olvidar este desagradable incidente? Amelia colocó el móvil en horizontal, y le dió a la vídeo llamada. Apareció una chica, que supuse que sería Laura, completamente desnuda. Un ramalazo me sacudió la espalda. -Claro que podéis... Me pilláis en un momento... Calenturiento. -Ven, primita. Como una perra dócil, me acerqué a ella. Me besó en los labios lentamente, mientras mis pezones se erguían ante la situación. -Vaya... Parece que a alguien se le han erizado un poquito los pezones. ¿Quieres verlo, Laura? -Por supuesto. Movió el móvil, de tal forma, que se nos vio a ambas. Y, al otro lado, Laura, comenzaba a meterse un dedo en su coño. -Me gustaría verlos sin ninguna tela encima. -¿Estás segura? - Preguntó Amelia, mientras recorría mis pezones con un dedo, juguetonamente. -Por supuesto. Y, sin previo aviso, me arrancó el camisón, dejando mi cuerpo desnudo, ante aquella desconocida que nos observaba desde el otro lado. -¿Ves como tiene un cuerpazo? -Y tanto... - Jadeó Laura, que comenzaba a introducirse ya dos dedos - Follatela. Y lo hizo. Despacio. Me tumbó en la cama, y sus labios acariciaron el interior de mis muslos, haciendo que arquease mi espalda. Mis manos, se dirigieron a mis pezones, que retorcieron lentamente. -Tienes un coñito hermoso, primita. -Fóllame. No aguanto más. Los jadeos de Laura, se escuchaban tan claramente, que mi cuerpo entero se erizó, debido a la excitación. -Tienes que ganártelo. -No seas zorra, Amelia - Dijo Laura - Que estoy a mil. -Primita, tienes que darme un orgasmo antes. Se colocó frente a mi, y abrió sus piernas, mostrando su almeja mojada. Colocó las manos alrededor de ella, recorriéndola lentamente. Indecisa, acerqué la boca a su botoncito, que lamí, con vergüenza. -Vaya lengua más viperina tienes, zorrita. Puedes moverla mejor, y lo sabes. Mi lengua aceleró poco a poco, mientras Laura, arqueaba la espalda, y sus gemidos llenaban la habitación. -Asi, zorra. ¿Ves como lo haces muy bien? Mis manos acariciaron su cintura, mientras se escuchaban sus jadeos y los de su amiga por la habitación. Me excité tanto, que oriné, sin querer en su cama. No dije absolutamente nada. -Ven aquí - Dijo, de repente. Cambió de nuevo el portátil, y lo colocó de tal forma, que se nos viese en el suelo. Me zarandeó por el pelo, tumbandome. Me asusté por la excesiva violencia. -Abrete de piernas, primita. Obedecí, intuyendo por donde iban los tiros. Me excité sobremanera. Mi coñito comenzaba a chorrear lentamente. Y más que chorreó, cuando ella colocó su sexo junto al mío, y comenzó a moverse lentamente. -Dios, Amelia. Espectacular. Miré furtivamente al portátil. Laura había alcanzado un consolador, que metía y sacaba con rapidez. Notar el coñito de mi primita entre mis piernas, hizo que la vergüenza me embargara. Pero, debido a la excitación, se olvidó en segundos. Se movía como una auténtica Diosa, mi querida prima. -Qué rico, primita. Siempre soñé con frotar nuestros chochitos - Gimió. -Me encanta que seas tan zorrita, prima - Dije, animándome. Nuestros sexos aceleraron sus movimientos, haciendo, de nuevo que mis piernas flojearan de placer. Estaba a punto de correrme. Supliqué a mi prima con la mirada que no se detuviera. -Me corro. No aguanto más - Se escuchó a través del portátil. Imaginé como Laura mojaba sus sábanas, sin apartar la mirada de la pantalla, viendo como dos mujeres daban rienda suelta a su pasión, y mi excitación se acrecentó aún más. Acerqué mis labios a los de mi prima, torpemente. Nuestros sexos chorreaban. Estábamos en el Olimpo de los Dioses. -Me corro - Anuncié - No aguanto más. -Correte, primita. Moja todo el suelo. Y, sin pensar, me levanté, coloqué mi clítoris debajo de la boca de mi prima, y la bañé con mis flujos, que ella recibió, ronroneando de placer, mientras su mano, frotaba, incansable, su clítoris. Tardó apenas segundos en correrse. -Dios mío. Sois zorrisimas. Me habéis llegado al corazón. -Pues, cuándo queráis, repetimos - Dije, juguetona, mientras besaba a mi adorable prima en los labios. Desde entonces, un par de días a la semana, Laura ve a dos primas que dan rienda suelta a su pasión. Jugando a ver quién es la más zorra.
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