—No me sorprende. Me lo tomo como un cumplido. Obviamente, me ha demostrado su atracción por mí en más de un sentido. Y con esas sencillas palabras, me dice que cree que soy lo bastante guapa para ser modelo. Es una locura que siempre haya dudado de mí misma, incluso si aparecía en un desfile de Vogue o caminaba por la pasarela de Milán. Supongo que nunca vi en mí lo que otros veían. También creo que probablemente se debía a que era muy joven y no había tenido tiempo de desarrollar mi seguridad. Continúo mi relato: —Mi madre era una modelo en Suecia. Es una mujer guapa y le encantaba ese estilo de vida, aunque nunca tuvo éxito. Cuando me ofrecieron la oportunidad de perseguir lo que en realidad era su sueño, en cierto modo me obligó a aceptarla. Así que ella y yo nos mudamos a Estados

