Gimo porque me causa dolor y placer al mismo tiempo, me baja las tiras del sujetador y las copas, metiéndose así mis sensibles pezones a su boca, mientras bombea con fuerza en mí, mi espalda se arquea me dejo llevar por las sensaciones del momento, ahora estoy clavando las uñas en su espalda y abriendo más las piernas para que pueda moverse libremente, aunque mi cuerpo está aquí con Gabriel, mi mente lo imagina a él, a Dante.
Tomo una de las manos de Gabriel y la guío hacia mi cuello, al principio deja de moverse y luego entiende lo que quiero que haga, me pone presión pero no la suficiente para lastimarme, moviéndose nuevamente está vez con más fuerza, no puedo evitar gemir fuerte—¡Sácalo de tu cabeza, Allecra!, concéntrate en mí y lo que hacemos ahora, debería haber sido yo el primero para ti, yo debería haber tomado todas tus primeras veces, los niños deberían ser míos, no de esa basura—no le prestó atención a sus palabras, porque por mucho que odie a Dante ahora, también lo sigo amando, esa es la triste realidad.
— ¡Cállate Gabriel o te hecho de mi cama!—lo digo muy en serio, solo por hoy me permitiré está pequeña escapatoria, mañana lidiaré con la culpa y los demás sentimientos que tenga por haber sido débil.
Muerde mi barbilla mientras sigue moviéndose dentro de mí, necesito que sea más rudo o no tendré un orgasmo como estoy segura de que pasó esa vez que nos enrollamos estando yo ebria, como si supiera lo que necesito, se levanta y me toma de la mano haciendo que me ponga de pie, para luego ponerme de rodillas en la cama, me vuelve a embestir con fuerza, mientras toma mi cabello en una sola mano, se agarra con su mano libre a mi cadera, yo sigo imaginándome a Dante, mientras llevo una de mis manos a mi parte más necesitada de atención y froto intensamente hasta intentar llegar al orgasmo.
Gabriel suelta mi cabello inclinándose más cerca de mí, saca mi mano y empieza a frotarme él con manos expertas y con más fuerza, llevó mi mente a los momentos que estuve con Dante y siento como se va construyendo mi orgasmo, va a ser muy intenso, agarro fuerte las sábanas mientras me dejó llevar, cuando finalmente llega grito perdida en éxtasis unos segundos después siento a Gabriel llegar al suyo, se aferra a mis caderas bombeando con fuerza mientras se vacía dentro de mí, sus gemidos son fuertes y llenos de placer.
Caemos rendidos en la cama y una vez que las olas de placer se han ido completamente de mi cuerpo, viene la culpa y el malestar por haber cedido a esta locura, siento que le he fallado a Dante. ¿Pero acaso él no ha estado haciendo lo mismo desde que me fui?
Los brazos de Gabriel rodean mi cintura y se queda dormido así pegado a mí, cierro los ojos y también trato de dejarme llevar por el cansancio de todo lo que paso hoy, mañana debo hablar con él, no se merece que lo usé así de esta forma, él merece tener a alguien que se entregue en cuerpo y alma.
No alguien como yo...Rota.
Dante
Estoy perdido de borracho en uno de los mejores bares de New York de la Familia Colombo, si esa maldita perra se está aliando con los Bonanno, yo me busqué una alianza mejor para aplastar a su estúpido amante.
Una preciosidad de pelo castaño claro está en mi regazo, es hermosa pero no como la belleza de ojos turquesa y cabello color chocolate que tenía en mis manos, quitando mis pensamientos de esa zorra, tomo del cabello a esta chica tirando su cabeza para atrás y la beso, ella gustosa me lo devuelve satisfecho me pongo de pie haciéndole señas a Emilio que nos vamos a casa, tomo de la mano a esta muñeca y me voy para tener algo de diversión.
Va a ser una noche muy larga de sexo para ambos.
A la mañana siguiente me despierto con un dolor de cabeza intenso, me duele todo, me arden los brazos y la espalda, esa mujer me dejó todo lastimado con sus uñas, me muevo en la cama estirándome totalmente hasta que mi mano toca algo, miro en esa dirección y es la espalda de la belleza que me traje anoche al hotel.
Si fuera el Dante de antes no perdería el tiempo y me volvería a enterrar en ella, pero ahora solo quiero que se vaya, la muevo con mi mano en un intento de que se despierte, se mueve hacia mí ronroneando como un gatito acurrucándose más cerca, sigo insistiendo hasta que se despierta.
— ¡Largo, ya vete!, toma tu ropa y desaparece de mi vista, si quieres dinero, Emilio te dará todo lo que quieras—escucho como grita furiosa y se levanta de la cama para recoger su ropa del suelo, pero la ignoro, solo quiero que desaparezca de una buena vez.
¡Maldita Allecra, me arruinó para las demás!, pero no me importa yo estoy acostumbrado a esta vida de soledad, solo quiero recuperarlos a ellos, mis hijos.
Ella puede quedarse con ese perdedor, solo si se opone los mataré a ambos, quiero ser considerado con ella, solo por ser la madre de mis hijos, nada más, me levanto de la cama de mala gana, hay trabajo que hacer y alianzas que forjar, enemigos que cazar y traidores que matar.
Ser un líder no es fácil pero es un trabajo que me encanta, tomo una ducha rápida y me reúno con Emilio en el comedor de mi habitación.
— ¿Y bien?, tienes noticias de Leo y Vanna—espero su respuesta mientras bebo un trago de café n***o sin azúcar y dos pastillas para la resaca de mierda que tengo.
—Sí, pero están en Londres no acá, jefe—dejo que continúe antes de hacer mis preguntas.
—Están aliados con Billy Kray, así como lo estaba Luciano Cavour, esto es una mierda, Leo dejó que su amor por su hermana vaya demasiado lejos, nos está traicionando y no solo eso, él va por Allecra y los niños—eso me pone alerta, no solo quiere lastimar a la mujer que amé una vez, también quiere herir a mis hijos, eso jamás va a pasar, no mientras viva.
Sintiéndolo mucho, pero mi venganza contra Allecra tendrá que esperar, ahora debo de volver y encargarme de esas basuras—Volveremos a Londres, programa una reunión con Frank Russo lo más rápido posible, debemos regresar para empezar la cacería, por ahora vamos a dejar vivir a esos adúlteros un poco más—me bebo lo que resta de mi café y me pongo de pie estoy listo para hacer correr sangre.
-— ¡Como usted ordene, jefe!—se retira para hacer lo que le ordené.
Paciencia es lo único que debo de tener y las cosas van a pasar como quiero, ahora que recuerdo, en el clóset de esta habitación tengo una pequeña cosita que me puede ayudar en lo que tengo planeado, me pongo de pie y hago mi camino a la habitación, cierro bien con llave no quiero que nadie nos interrumpa, abro las puertas del clóset y ella está ahí lanzándome una mirada cargada de ira, no puedo evitar reírme en su cara.
—Hola Alessandra, ¿Cómo amaneciste hoy?, Necesito un pequeño favor de ti pero si intentas algo, temo que tendré que matarte—no puedo evitar reírme en su cara, ella vino a mí para tenderme una trampa y termino siendo capturada.
—Dime cómo puedo capturar a Vanna y te dejaré vivir , ¿Tómalo o déjalo?, tú decides querida—ella se queda quieta con los ojos abiertos llenos de sorpresa, luego asiente muy entusiasmada, la conozco tan bien que sé qué puntos debo presionar para que hacerla ceder, pero no se me olvida que es una traidora de primera también.
—Bien, te voy a soltar, luego te irás a bañar y a vestir apestas, después tomarás asiento tenemos mucho de qué hablar—me acerco a ella y le quitó las esposas que la tenían asegurada al tubo dónde se cuelga la ropa dentro del armario.
Se masajea las muñecas y me lanza una mirada de odio, mientras mueve ese perfecto culo redondo camino al baño, tomo asiento y espero hasta que salga, hoy será un día muy productivo por lo visto.