— ¡LARGATE Y DEJAME SOLA! — me dijo gritando — déjame sola te lo suplico, no quiero que me veas en este estado, estoy destrozada y hecha añicos. Comenzó a jalar su cabello y luego sus brazos abrazaron su vientre, al intentar acercarme me lo impidió y pude ver sangre en su ropa además del suelo donde ella yacía. — ¡DÉJAME SOLA POR UN DEMONIO! — me volvió a repetir — no quiero que me veas así. — Escúchame Lucía, jure frente al altar que estaría contigo en las buenas y en las malas — le dije llorando y acercándome a ella mientras gateaba — no pienso huir o asustarme al ver tus trozos en el suelo. Si quieres llorar llora, si quieres destrozar todo a tu paso destrózalo, quieras lo que quieras hazlo pero por favor no me pidas que te deje sola porque simple y sencillamente no lo voy a hacer. T

