— Lu amor apresúrate — me gritó Adriel — si llegamos tarde a la inauguración del restaurante de Dánae nos va a crucificar. — ¡Ya voy espérame un momento! ¡Me encuentro preparando a Ian! Hoy era la inauguración del restaurante de Dánae pero ayer los niños se habían puesto tan energéticos que nos dormimos pasado de la media noche y por lo tanto nos despertamos tarde y para esto fue el llanto de Ian pidiendo leche que fue nuestro despertador. Ian mi último hijo ya tenía ocho meses y era hermoso, las chicas lo adoraban y vivían haciéndole las miles de muecas para que les sonriera inclusive Marien y Lía que eran las menos cariñosas se rendían ante el encanto de mi pequeñín. — Estas hermosa amor — me dijo besándome — ya vámonos. Nos habíamos visto forzados a comprar una camioneta ya que con

