Anya. Al fin salgo de la tienda, con una sonrisa gigante voy con mi hija envuelta en las telas pegada a mi pecho para que no le de frío porque al ser tan pequeña temo que se me enferme, camino despacio hacia la cocina disfrutando como nunca de una salida, no renegaba del trabajo que me tocaba porque a fin de cuentas era lo que nos daba de comer, sino que renegaba del exceso de trabajo que me ponían, pero me gusta hacer mis cosas, ayudar y lo que mas me gusta es salir, ver otras caras aunque no me hablen, ver a los niños correr, reir, llorar, divertirse; ver a los animales con calma, ver a los hombres en sus trabajos y como se esfuerzan, me gusta ver cosas no solo las lonas de mi tienda que es lo que he visto desde que mi hija nació. —Woouuuu, viniste. —vienen hacia varias chicas que nunc

