Carlos se llevó las manos al cabello. Sacudió su cabeza para quitarse el recuerdo de aquella mujer que ya no estaba a su lado. Volvió a observar a Angélica, quien se había convertido para él más que en un fin, en un reto, no pudo contener el instinto animal que ella despertaba en él y la besó como una fiera salvaje, tratando de que la joven se doblegara ante él, sin embargo, Angie correspondió con la misma intensidad. También lo desafiaba. Ella le mordió el labio. Él exclamó un gruñido despertando en su ser la pasión, el deseo, pero nada más. Estaba lejos de llegar a sentir amor por aquella joven o por cualquier otra que se cruzara en su camino. Porque ese sentimiento solo lo había conocido hace años atrás con una mujer que ya no estaba más a su lado, pero Carlos Duque no imaginaba que el

