Manizales- Colombia. Días después. María Paz recibió al chef poblano que iba a preparar el menú para el festejo de cumpleaños de su suegro, luego de instalarlo en la cocina de la hacienda salió y tomó su móvil, y llamó a Mariana. —Hola —saludó—, ya llegó la persona que me recomendaste, por favor entretén a mi suegro, los esperamos en la noche. —Buenas tardes —contestó Mariana—, no te preocupes, tengo a Miguel bien ocupado —susurró y mordió sus labios. —Ten cuidado con la duqueconda, pica por partida doble. —Carcajeó y acarició su vientre. Mariana soltó una risotada, y recordó lo sucedido la noche anterior, suspiró profundo. —Hoy llevaré a tu suegro, sano y salvo a la hacienda. Suerte. *** Lina María, en la habitación de la casa de huéspedes observaba con nostalgia y lágrimas

