—Hola Lilith— miro al rededor y no veo nada —¿Hola, donde estás?— pregunto a la voz —En tu mente soy Mariana, puedes sentarte. Una silla se mueve y me siento en ella, lo raro es que no siento miedo, por eso sigo lo que dice ¿Mariana?. —Tú me mandaste hablar verdad— veo que el collar se ilumina —En parte fui yo, pero somos más. En eso salen 5 personas y me levanto de la silla, esto está sucediendo ¡Dios mío!. —Ustedes son las que llaman las pescadoras— no pregunto afirmo —Yo diría que somos más que unas guardianas— las saludo —¿Entonces porque estoy aquí?— les pregunto —Bueno, estamos cansadas de cuidar la isla, estamos agotadas, tenemos más de cien años cuidándola, varios ancestros tuyos han cuidado la isla como tú, por eso la posición de la casa— me dicen —Vimos que recu

