Llego a casa muy tarde en la noche, se podría decir que es casi la medianoche. Pensé que al llegar encontraría a todos dormidos, pero me equivoqué, todos estaban en la sala de la casa sentados, con cara de preocupación. -Samantha – salta Jhon de su asiento al verme. Los miro con el ceño fruncido ¿Acaso se ha muerto alguien? -¿Dónde estabas? Nos tenías preocupados – habla Rose con lágrimas en los ojos. ¿Qué bicho les picó? -Estoy bien ¿Qué les pasa? – murmuro con molestia. -Es casi medianoche, Samantha. Creímos que te había pasado algo – suelta mi esposo. -Pero no es así. – ruedo los ojos. – voy a dormir, hablaremos de esto luego. Me dispongo a subir las escaleras y entrar al baño de mi cuarto para darme una ducha rápida, o al menos esa era mi intención, pero cuando el agua caliente

