*Samantha* Sinceramente, hoy en la mañana pensaba que iba a ser un gran día. Amanecí de excelente humor, ni siquiera la conversación que escuché de Miller (sin querer) me iba a arruinar el día. Hasta que llegue a este punto. Estoy en el lavabo de la empresa, para ser exacta, el de mi oficina. Vomitando todo lo que he comido hasta ahora. Se supone que, para este punto, las náuseas ya cesarían, pero en cuanto el olor a flores me inundó el olfato, no pude esperar para correr a vomitar. -¿Puedo entrar? – escucho la voz preocupada de Fisher tras la puerta. -No te atrevas. – amenazo. No quiero que me vea así, soy todo un asco en este momento. Por suerte que hoy llevo el cabello recogido en una coleta alta. Después de haber terminado, me aseo y cepillo mis dientes, para quitar cualquier olo

