Cap. 18: La marca secreta.

1140 Words
Cap. 18- La marca secreta. Mariano despertó con mejor semblante, ya el tono azulado de sus uñas y mucosas había desaparecido. Raven lo saludó con dulzura: - ¿Cómo te sientes? ¿te duele? – mientras cambiaba los vendajes y lo dejaba presentable para cuando vengan a visitarlo. La vergüenza en el hombre lobo era evidente, se convirtió en un paria de la manada, solo Raven lo trataba con naturalidad, - gracias ¿ama? – suponía que ella era esa famosa Raven, le sonrío – no me digas de ese modo, seré tu esposa, dime cariño – guiñándole un ojo; no quería obligarlo a decirle Clara. No entendía las cuestiones del amor; pero sería doloroso recordar que la mujer que tanto amaba sacrificó su vida por ser una inútil Luna de una manada. Beta Liliana ingresó con fingida amabilidad, ver que su hijo por primera vez sonreía después de tanto tiempo no le produjo alegría solo celos y resentimiento. Beta Liliana – Mariano, ¿te encuentras bien? – no podía creer que esa mujer lograra mejorar su aspecto y comportamiento. Mariano mantenía la distancia, pero podía entablar una conversación; le habían suspendido el acónito y era potencialmente peligroso, pero con Omega Clara a su lado volvía a ser el Alfa tranquilo. Raven estaba cansada y la hostilidad de la mujer solo la malhumoraba, las hormonas del embarazo la hacían más necesitada de amor, por lo que pensó en ir en búsqueda de su amante. Kairos esperaba que esa desvergonzada se presente ante él, adoraba su libertad, pero amarla dolía demasiado. Escuchó sus pasos acercándose y pensó en provocar a ese frío corazón, una Omega muy atractiva lo estaba sirviendo, por lo que la tomó por la cintura y la besó con pasión. La Omega no parecía disgustada ante el arrebato del Rey, al ver que esa bestia trataba como su reina a Omega Clara, les dio la esperanza de poder conquistar su corazón. Raven al verlos, no sintió nada, un Rey Licántropo sin pareja debía saciar sus deseos carnales continuamente. De forma calmada se giró y se dirigió al jardín, buscaría alguna forma de descargar su energía en algo productivo. La Omega estaba dispuesta a entregarse a Kairos en ese momento. Al ver que Raven salía del lugar, perdió el interés en la joven sirvienta y sin dudarlo corrió tras su amada, como un lobo adolescente. La alcanzó y antes de que pueda negarse, la llevó a un rincón oculto del jardín. – No quise interrumpirte en tus arrumacos con esa chica–. Lo decía como si no le afectara en absoluto, aunque su orgullo un poco se lastimó. - besaste a un lobo extraño y, ¿te atreves a una escena de celos? – arrinconándola y subiendo su falda, toda la noche tuvo la imagen de ella besando con ternura al lobo de Santiago; ella no reconocía a quien pertenecía y ese maldito perro se aprovechó para ganarse su cariño. Raven odiaba el drama y solo se trepó en el sin dudar, él sabía cómo contener su fuego interno, era peligroso y excitante que los vieran. – fue solo un besito de agradecimiento, hasta ahora eres el único, no puedo estar con otro hombre mientras tengo a tu hijo gestándose en mí. -en su cabeza era lógico. Kairos complació cada necesidad física de la mujer, dejándole en claro que su cuerpo solo le pertenecía a él. – ¡solo déjame marcarte! Te conviertes en mi reina oficial y podrás destruir a quien se te oponga –, sacó sus colmillos y se posicionó en su cuello, pero ella lo alejó: – no arruinemos esto, búscate una esposa adecuada, yo cuidaré al Alfa Mariano y al cachorro –. lo dijo con tanta seguridad. Eso llevó a que Kairos le rompa la ropa y ponga su marca en su espalda baja – eres mi esposa, no marcaré tu cuello, pero tu cuerpo es mío. – Raven se mordió el labio para no reír, durante su tiempo juntos pensó que era un espíritu libre, no un lobo posesivo como el desagradable Alfa Santiago. Raven lo besó con pasión – no pienso vivir nuevamente en las sombras, “lo tomas o lo dejas” –. Luego se escabulló con una gran sonrisa pícara. Nadie prestaba mucha atención a la Omega, solo se focalizaban en los preparativos de la boda, la familia del Alfa Mariano quería una celebración más esplendida que la de Alfa Santiago y Beta Valentina, no solo ganarían la simpatía de las clases bajas; mejorarían la imagen del desdichado Alfa mayor. Beta Valentina estaba furiosa, su fiesta había sido cuidadosamente preparada durante meses, pero en solo un día transformaron todo en un cuento de hadas. Los invitados que asistirían eran mucho más importantes socialmente que los suyos y el rey Kairos, participaría, algo nunca visto. Beta Liliana, era mucho más cercana a Valentina, por lo que sintió un poco de empatía por su sufrimiento: - Recuerda que en poco tiempo te convertirás en la Luna de “Cueva del Lupus”, te quedaste con Santiago, eso le duele más. Sonríe y compórtate acorde a tu rango, luego ajustaremos cuentas con esa zorra-. La joven no estaba segura, pero su lugar en la manada no era estable; si Santiago decidía repudiarla su vida cómoda acabaría. Raven se recostó junto a Mariano y le preguntó: - no cambiará lo que sucedió, pero me parece que sería justo preguntarte, ¿quieres casarte conmigo? – quería darle opción, ella tenía un fin, pero él era solo una víctima colateral de todos, incluida ella. Las lágrimas lo inundaron - eres una versión mejorada de ella, cuando te vi me di cuenta de que no eras Clara, brillas de otra forma. Cuando fuimos al jardín y su actitud era la de mi inocente Omega Clara sentí mi corazón latir, era mi ¨Mate¨, aunque ella siempre lo negó. - Raven lo consoló – está obsesionada con ese idiota, mi hermana es compleja, nunca la entendí. – suspirando con tristeza – pensaba dejarla poseer el cuerpo y solo tomar el control en ciertas ocasiones, pero me defraudó- Ahora el que brindaba consuelo era el Alfa: - Eres increíble y muy hermosa, pero no podré amarte de ese modo, no quiero obligarte a vivir sin marca-. era vergonzoso para un lobo aceptar que pretendía tener la vida de un lobo solitario. – Bueno, tu rey se encargó de marcarme, por lo que te mataría si me tocas – sin pudor le mostró su marca secreta. Mariano: -entonces seré su sustituto hasta que aclaren su relación y cumpliré el rol de tío raro de este pequeño. - acariciando su barriga – me alegra que poco a poco te recuperes. – Con Raven era el Alfa Mariano, con el resto del mundo el Alfa Renegado.
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