Cap. 12- ¿Doble personalidad?

1092 Words
Cap. 12- ¿Doble personalidad? Beta Liliana era una mujer inteligente, con clase sofocó la incomodidad del momento, estaba preparada para recuperar el control de la manada. Golpeó su copa suavemente y anunció que su hijo mayor regresó: Beta Liliana: - Rey Kairos, mi querida familia y amigos, quiero anunciar que mi amado hijo Alfa Mariano regresó a casa. – luego un deteriorado Alfa ingresó al salón, era solo una sombra de lo que era. Tanto el Alfa Emérito y el Alfa actual, respiraron con tranquilidad, Román con esto volvía confirmar que fue la mejor decisión casarse con esa Beta, ella siempre solucionaba sus problemas. Alfa Román: - Hijo, bienvenido a casa. – lo abrazó con fuerza. Alfa Eliseo: - Querido nieto, me alegra tanto verte. – extremadamente cariñoso. La falsedad en ambos lobos era evidente, solo Beta Liliana estaba feliz de recuperar a su consentido. El Alfa Eliseo, al ver que había sufrido por sobrevivir como renegado supuso que estaría dispuesto a ser un Alfa dócil y sin ambiciones, disfrutaría de la compañía de la Omega y al cachorro lo trataría de forma distante, por lo que debería dar un paso al frente como abuelo y dedicarse a su crianza. La mirada del Alfa Mariano se fijó en Raven; estaba perturbado por la acusación que pesaba sobre él, sumado a la falta de manada, su mente era un completo desastre. El amor que sentía por Omega Clara era profundo, la última mirada que recibió en las catacumbas llena de miedo y decepción fue rompiendo cada fibra de su ser, convenciéndolo de su culpabilidad. Alfa Santiago, miró al despojo de hombre-lobo en el que se convirtió su hermano y se le dibujó una sonrisa burlona; solo con poseer el cuerpo de la Omega que tanto le importaba logró llevarlo a la locura. Su transmutación a un Alfa Renegado estaba casi completa y al terminarla no habría vuelta atrás. Alfa Santiago: - Hermanito, regresaste. – le acarició el cabello como si fuera un animal. Alfa Mariano: [ gruñendo, su lobo había sido sedado con acónito] – mantente alejado. – no quería ser expulsado nuevamente. Alfa Santiago: - hermano, no seas hostil, no querrás asustar a Clara. La pobrecita no se recupera aún de lo que le hiciste, me da una pena, ¡mira como cambió!. Con tal de que su hijo no sea bastardo está dispuesta a ser parte del harem del Rey Licántropo. – marcando la diferencia entre la antigua y la actual. El hermano mayor solo guardaba silencio, la culpa lo carcomía por dentro, recordaba las palabras de sus padres cuando pidió que le permitieran formar una familia con ella. La madre de ambos se acercó para que nada se salga de control, Mariano era inestable y Santiago no era fiable: - Mariano, ven con mamá, recuerda que debes comportarte para que puedas recuperar a la Omega y al bebé. Si te alteras, el Rey Kairos se la llevará y seguramente no sobrevivirán a la primera noche. – era completamente amorosa, siempre fue su adoración, pero este colapso mental le vino como anillo al dedo para tenerlo bajo su control. Luego le lanzó una mirada de desaprobación a Santiago: - Encárgate de tu esposa, está levantando rumores entre los invitados – indicándole con un gesto el actuar penoso de la Beta Valentina. Todavía no habían pasado al salón principal para compartir la cena, pero los comentarios sobre el atractivo y porte noble de esa Omega al interactuar con los invitados era la novedad. Santiago tomó a Valentina por la cadera para susurrarle: - Mantén las apariencias o retírate, nos dejas en vergüenza. – parecía un esposo devoto, preocupado por el bienestar de su flamante esposa. El grupo de amigos de Santiago, le mencionaron el cambio de actitud de Omega Clara, antes la veían como una mojigata que se conformaba con las limosnas de cariño de su amor platónico. Amigo 1: - Santiago, ¿cómo pudiste contenerte con esa mujer? – Amigo 2: - Realmente siempre me gustó, pero era muy devota a ti, quien diría que perder la virginidad con tu hermano la volvería tannn.. candente – con mirada lasciva. Santiago: - nunca la miré con ojos de lujuria, es solo un m*****o de casta inferior al que le di mi protección. – con un porte estoico. Amigo 2: - ¡ERES CIEGO! Me gustaba con ese toque puro, pero ahora es segura de su cuerpo, ¿mira como le ajusta ese vestido? Desearía ser Kairos, arrancarle el vestido y …- se detuvo al notar que no le caía en gracia lo que decía. Amigo 1: - Santiago, no te enojes, solo admiramos su belleza y fantaseamos un poco. – tratando de calmar su temperamento. Santiago: - No estoy molesto, pero es mi cuñada embarazada. – Amigo 2: - Solo reconoce, que cambió. Podría llevarla a mi manada, inventarle un estatus y pasaría como alguien de cuna noble. – Amigo 1: - Sinceramente, siempre fue bastante ignorante y ahora es muy culta. Escuché como hablaba con los ancianos de las Manadas del Norte y Oeste dándole consejo sobre como mejorar los ciclos de los cultivos, invertir de forma sustentable a largo plazo en salud y educación para evitar rebeliones de las clases bajas. – la sorpresa era evidente. Amigo 2: - Es como si tuviera una doble personalidad o una gemela inteligente que la suplantó. – largando una carcajada, era completamente ilógico lo que terminaba de decir y todos se le unieron a las bromas. Santiago: - Tienes razón, una gemela malvada. – riendo como si fuera algo descabellado, pero quizás al fin encontró a su Raven. Kairos observaba las miradas sobre su mujer y su ira era como un volcán apunto de erupcionar, pero Raven se encontraba feliz, olvidó que debía ser su sometida hermana que no sabía nada de cultura general. Le pidió que se sentara en su regazo, algo habitual en los machos dominantes cuando querían marcar territorio en una mujer, Kairos tenía que mantenerse como un licántropo que solo quería poseer el cuerpo de la Omega como si fuera un trofeo: - Cariño, estás levantando sospechas, tu hermana nunca abrió un libro. – aprovechaba y la besaba con pasión, mientras acariciaba su muslo. – no seas malo, ella tenía vida social. – lo susurraba suavemente para él, - continúa, si se sale de control solo sígueme la corriente, pero deberás compensarme. – Santiago observaba a la distancia, no era el momento de actuar, pero buscaría la forma de confirmarlo y luego debería enjaular a esa lobita traviesa.
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