Cap. 2- El primer beso de Omega Clara.Episodio sin título

1306 Words
Cap. 2- El primer beso de Omega Clara. Omega Clara se mantenía junto a su pareja destinada, amándolo en secreto. Al conocer que perdería su lugar en la línea sucesoria si la aceptaba como pareja, ella se volvió más comprensiva, una Omega criada en una pequeña choza en el campo no era digna de aspirar a ser la Luna de “Cueva del Lupus”. Alfa Santiago, la veía como un simple objeto decorativo muy útil, la sensación que corría por sus venas y como sus problemas se solucionaban solo por tenerla cerca lo convertía en dependiente de su presencia; algo que detestaba y que solo compensaba con el sufrimiento al ver como jugaba con sus amantes. La reunión anual familiar sería en solo un par de días, el hermano menor y varios primos del Alfa Santiago habían aceptado matrimonios por conveniencia. Un matrimonio beneficioso políticamente para ascender como Alfa Líder, era solo considerado con lobas Betas, Gamma y con menos posibilidades una Delta. El rango de Alfa Femenina, no existía, era descripta en los libros antiguos como un ser sobrenatural peligroso para la estructura patriarcal del sistema de manadas de hombres lobos. Clara servía la mesa con su habitual sonrisa angelical, mientras escuchaba como hablaban de los preparativos y algunos invitados a los compromisos. Sus manos eran firmes y nunca cometían un error, pero al escuchar que los padres de la Beta Valentina de la manada “Cuerno de Cristal” solicitaron un matrimonio arreglado con el Alfa Santiago, sus manos resbalaron dejando caer el plato que le correspondía al Alfa Mariano. Los regaños de los miembros de la familia no tardaron en llegar, Santiago no hizo movimiento alguno, pero era consciente de la razón de su error. Omega Clara se apresuró a recoger el plato, pero nuevamente sus manos fallaron y un fragmento de losa cortó su delicada piel. Al notar la falta de acción de su hermano, Mariano se levantó y tomó en sus brazos a Clara a pesar de su resistencia. Sus padres refunfuñaban, Alfa Mariano, su hijo mayor y orgullo arriesgaba su lugar en la lista de herederos para cuidar una pequeña cortada de una Omega de servicio. Santiago se mantenía imperturbable, carente de cualquier tipo de emoción externa, pero por dentro sentía como los celos corroían cada milímetro de su ser. Fingiendo amabilidad por el corazón preocupado de su madre, se ofreció ir en búsqueda de su hermano para evitar malos entendidos. Siguió el embriagante aroma de Clara y descubrió que su hermano la llevó a su habitación. El cuarto de la Omega era lo suficientemente grande como para tener una cama plegable y un viejo buró donde guardaba sus escasas pertenencias. Espió por la r*****a de la puerta, la actitud de su hermano mayor siempre fue difícil de leer, fue el primer arrebato emocional que lo intrigó. Clara limpió la herida en el improvisado baño de servicio, el corte era profundo y doloroso. Las Omegas eran demasiado sensibles y su poder de curación era muy lento, mientras lavaba su mano dejó que las lágrimas recorran sus mejillas en silencio, con los ojos hinchados regresó a la pequeña habitación esperando poder recuperar el control de sus emociones. Para su sorpresa, Alfa Mariano, observaba cada detalle del lugar. Una piedra de nácar con unas pequeñas letras talladas a mano, llamó su atención, Clara se apresuró a quitárselo, como si tuviera un secreto que ocultar. Omega Clara: - Alfa Mariano, lo siento, es solo una baratija. - al darse cuenta de lo sospechoso que se vio. Alfa Mariano: - No tienes que disculparte, ¿Cómo está tu mano? – acortando la distancia entre ambos. Omega Clara: - Con un vendaje compresivo estaré bien, mi señor, debería regresar para evitar que se malinterprete su amabilidad. – Durante años levantó muros para evitar que Alfa Santiago dude de su amor. Alfa Mariano: [le curó la herida] – Ahora que se casará, ¿podrás darme una oportunidad?, realmente me gustas. – acorralándola contra la pared y dándole su primer beso. Al estar despechada, tomó conciencia de que seguir a un hombre al cual no puede aspirar tener una relación, era humillante. Los labios cálidos del Alfa mayor le hicieron experimentar un cosquilleó agradable. Pero con un gesto firme, empujó a su Alfa, por deseos egoístas no podía arruinar la reputación del Alfa Mariano haciéndole perder lo que tanto trabajó. Antes de que su hermano pudiera avanzar nuevamente, un golpe suave y la voz apacible de Alfa Santiago, interrumpió: - Hermano, te estamos esperando, ¿qué es lo que haces? – fingiendo ignorancia. Luego miró a Clara con el rostro lleno de decepción, algo que la destruyó por completo. Mientras el pensaba que su hermano le robó el primer beso de su amor destinado, durante años se mantuvo lejos de la tentación de hacerla suya, ahora su principal rival en la vida besaba a su mujer sin medir las consecuencias. Alfa Mariano regresó con disgusto a la mesa, era evidente que deseaba a esa Omega, pero su familia nunca aceptaría la relación. La prohibición era solo para las parejas destinadas, pero se había establecido como norma familiar que Alfas y Omegas no se entrelazaran. Alfa Román, padre de los tres y líder actual de la manada, fue firmé con su decisión: - Que les quedé claro, mantengan sus manos lejos de esa Omega, un error y los quitaré de la línea sucesoria. Entregué mi vida a lograr este lugar y ustedes no lo arruinarán. – Alfa Santiago estaba demasiado complacido por lo que terminaba de escuchar, Alfa Mariano, estaba solo a un paso de perder su lugar. Su puesto estaba asegurado por todas sus proezas con la manada, pero siempre ocurría algo que lo dejaba a la sombra de su hermano mayor, por lo que tendría que sacrificar a su peón preferido para quitarlo del tablero. Alfa Mariano: - Alfa Román, acepto ser desheredado, solo pido que me dejen tomar como esposa a Omega Clara. – con una firmeza inquebrantable. Su padre enloqueció, arrojando la pesada mesa de roble contra la pared: - Mariano, fingiré no haber escuchado, nunca permitiré que te entrelaces con ella. Tu destino es liderar está manada. – no le dio tiempo a retrucar – Enciérrala en las catacumbas – [orden directa a su Beta] saliendo del salón con el ceño fruncido y pasos firme. Beta Liliana, solo respiró con cansancio: - Mariano, te buscaré una esposa adecuada. La jovencita es obediente, la entregaré como tributo al Alfa de “Cuerno de Cristal” para su harén –. Su hijo la enfrentó sin dudarlo: - Mamá, ya renuncié, la llevaré lejos y no tendrán que preocuparse por el qué dirán-. La Beta sonrió con burla: - Cariño, ¿sabes las cosas que hice para lograr todo esto? [extendiendo los brazos al cielo] ensuciarme las manos para llevar al inútil de tu padre a la gloria, no fue problema; pero si decides ir en mi contra por una simple Omega [lo miró con dureza] la enviaré como esclava del Rey Licántropo. – se levantó y camino hasta donde se encontraba su consentido: - eres mi consentido, pero no permitiré que arruines la familia por una mujer. –le dio un beso en la coronilla y salió. En el salón, todos los presentes quedaron helados, no reconocían a esa mujer. Beta Liliana, era dulce y amable frente a todos, pero tanto su hijo mayor y menor nunca habían notado la maldad en su interior; amenazarlo con enviarla al Rey Licántropo era una sentencia de muerte. Alfa Juan, solo miró a su hermano mayor y le suplicó: - solo obedece lo que te piden. Ella no merece morir en manos de esa bestia. – durante un tiempo estuvo enamorado de ella, pero luego solo se convirtió en una amiga y confidente para él.
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