Cap. 6: Cautiva.
Raven despertó con los primeros rayos de sol, su cabeza dolía y estaba confundida, dudosa de que sea solo un sueño vívido o algo que realmente había ocurrido. Supuso que solo fue un sueño inapropiado, producto del alcohol y la ansiedad. Acomodó rápidamente su ropa y se colocó su capa, necesitaba volver a la casa antes de que la manada comience sus actividades.
Al llegar a la pequeña cabaña, con la cabeza fría empezó a limpiar el lugar, tomo un baño para intentar calmar su temperamento, se colocó la ropa de colores claros que su hermana adoraba usar y para finalizar trató de esconderse en la capa blanca que su abuela le regaló al cumplir la mayoría de edad.
Cuando cayó el sol, utilizó los caminos alternos que la mayoría de los campesinos evitaban para no encontrarse con el Rey Kairos o sus guardias reales. Hubiera sido mucho más fácil y rápido cortar camino por el bosque helado, pero era algo que Clara temía.
La entrada al palacio del Rey Licántropo era imponente, los guardias la retuvieron apenas se acercó al portón principal, mantenían la distancia mientras era acompañada: - Omega Nina, se encuentra cultivando rosas en el invernadero del Rey. – tenían órdenes estrictas de ser cordiales y evitar cualquier tipo de roce físico con ella.
Los observó con simpatía, eran un grupo de hombres lobos muy apuestos y su contacto con el sexo opuesto era nulo, la idea de llevar a cabo ese sueño inapropiado hizo mirar con otros ojos a los guerreros del Rey Kairos.
Llegaron a una pequeña sala y le informaron que se ponga cómoda, un joven de su misma edad llamó su atención y por alguna extraña razón ella se posicionó frente a él: - Hola, soy Omega Clara, puedo preguntarte algo. – se mordía el labio descaradamente, era algo que su hermana nunca haría y poder jugar un ratito con la identidad de Clara le emocionaba. El guerrero respiró profundo y asintió con un poco de preocupación al ver que esa Omega era diferente a las que conocía. Raven se acercó a su oído y le susurró sensualmente - ¿tienes pareja?; me gustaría invitarte a salir. – ya que durante unos días sería Clara, lo disfrutaría al máximo, total su bondadosa hermana fue muy cruel al abandonarlas a su suerte.
El soldado comenzó a transpirar frío, las órdenes fueron claras, no podían acercarse de ninguna manera a ella: - estoy comprometido. – pero toda su actitud le demostraba que la estaba engañando. Al verlo nervioso ella solo avanzó un poco más y acarició su mejilla: - ¿tengo un talento para descubrir cuando me engañan? ¿estás seguro que no te atraigo? - mirando la reacción corporal del guerrero. El muchacho, trataba de tener la mente en blanco, pero esa mujer era hipnotizante: - Omega Clara, debería mantener la distancia-. Raven intentó avanzar un poco más, todavía ese lobo escurridizo se mantenía en las sombras: - Solo estoy buscando un poco de atención, no busco ningún compromiso. – mordió su labio y ese jovencito no pudo evitar su reacción biológica.
Un golpe seco abrió las dos hojas de la puerta y entró furioso a la sala, le lanzó una mirada a la cintura de su guerrero y levantó una ceja indicándole que desaparezca de su vista.
El joven bajó la cabeza y se retiró completamente humillado por esa hermosa mujer; Kairos pidió que los dejaran solos.
Kairos: ¿No tienes vergüenza? ¿Qué pretendes? – avanzó a un pequeño bar y se sirvió un whisky con dos hielos, sabía que debía mantenerse calmado, Raven no era dócil y por alguna extraña razón era la única criatura a la cual no podía someter.
Raven: - Solo soy una Omega, tratando de seducir a un chico guapo, usted me dijo que venga a buscar a mi abuela y bueno... – lo dijo con un tono inocente que no logró engañarlo.
Kairos se acercó y la tomó de la cintura de forma posesiva: - ¿Clara? Una Omega desobediente como tú debería ser castigada por el Alfa Román-. olfateó su cuello y luego ordenó a uno de sus subordinados que inviten a la familia del Alfa Román a cenar la siguiente lunación.
El cuerpo de Raven se tensó, pero se mantuvo en su papel de Omega ya que no podía desafiarlo.
Kairos le acarició el rostro de la misma forma que ella lo hizo con su guerrero: - compórtate mi pequeña Omega, no me obligues a convertirme en la bestia que todos piensan que soy. - la besó apasionadamente y luego se marchó dejándola con las piernas temblando.
Raven trataba de recuperar la respiración cuando unas Omegas la llevaron al invernadero del palacio: - Omega Nina la espera. – se retiraron para darle privacidad.
Omega Nina: - Ra… Clara ¿Qué haces aquí? – no esperaba que ella se arriesgara tanto.
Raven: - Abuela, solo necesitaba saber que te encontrabas bien. ¿te hicieron daño? – tratando de observar cada milímetro de su ser.
Omega Nina: - Estoy muy bien, sinceramente todos los rumores del Rey Kairos son falsos, es amable y se preocupa por su gente. –
Raven: [con los ojos en blanco] – sí, es maravilloso – con tono sarcástico. -volvamos a casa, es mucho más seguro. – sin dejar espacio a la protesta.
Al llegar a la reja principal, fueron detenidas: - lo siento, pero no podemos permitirles salir de los límites del palacio, son órdenes del rey Kairos-
Raven intentó mediar como lo haría Clara, pero solo fueron escoltadas hasta sus habitaciones por un par de Omegas donde le informaron a Raven que debía prepararse para una cena privada.
Sobre la cama la esperaba un vestido rojo muy ceñido al cuerpo, por primera vez se sentía Raven y no una impostora.
Kairos fue a buscarla, no quería que nadie vea su verdadera personalidad, al verla quedó deslumbrado: - Eres hermosa, mi reina Raven- lo susurró muy suave solo para ella, dejando en claro que lo sucedido la noche anterior no fue un sueño.