Su mente se estaba volviendo insensible. El tiempo había perdido todo significado para Sophia. ¿Habían pasado horas o días desde que ella fuera secuestrada y traída hasta este terrible lugar? El silencio y la oscuridad ayudaban a incrementar su sensación de desorientación. Ahora le dolía terriblemente el pecho debido al constante esfuerzo ocasionado por su cuerpo atado cayendo hacia adelante. Su cabello colgaba lacio cruzando el rostro y cubriendo el ojo izquierdo cuando su cuerpo caía en esa dirección. No había tenido energía suficiente como para apartarlo agitando su cabeza. ¿Cuál sería el propósito? No podía ver nada excepto sombras en la oscuridad. En ese momento pensó que su situación se asemejaba a la agonía de la crucifixión en manos del Imperio Romano. Recordó vagamente haber leí

