Quien pega último, pega mejor

2564 Words

Era inevitable. Estaba enamorado. Isaac podía sentir como su corazón se aceleraba con solo observar a Mary a través de sus binoculares. —Desearía que estuvieras aquí, junto a mí, lejos de ese viejo de mierda —comentó para sí mismo, tras un suspiro pesado. El empresario necesitaba toda su fuerza de voluntad para no inmiscuirse en la vida privada y laboral de la única mujer que había conseguido robarle el corazón. Pero, cada día, esa labor se volvía más y más beligerante. George Davis le daba muy mala espina. Isaac había tenido el tiempo suficiente para superar los celos que le provocaba ver a ese sujeto junto a Mary. Y, aunque ella no hablara sobre el tema, el empresario reconocía la aversión en el hermoso rostro de su amada cada vez que se encontraba en presencia de su jefe. I

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