Aria Douglas Debo preguntarle. Si no lo hago, voy a terminar perdiendo la cabeza. Estoy a punto de perder los estribos. Lo sé, lo siento en mis manos al temblar. Mis ojos comienzan a vibrar con esos tics que me atacan cada vez que no exploto. Samme acaba de levantarse de su asiento junto al mío y lo único que puedo pensar es en la mirada lastimada que le lanzó la azafata mientras él tomaba la llamada telefónica. Ella estuvo con él, lo noté de inmediato con tan solo una mirada. También él se dio cuenta de que yo lo supe. ¡¿Qué diablos?! ¿Cómo es posible que ese hombre me trajera junto a una mujer con la cual tuvo sexo? ¿No tiene dos dedos de juicio? ¿No piensa?, ¿o pretende ponerme celosa? Me incorporo y camino directo por donde la mujer desapareció segundos atrás antes de que Samme s

