Un apasionado beso sello su trato de amor, Marianela no podía negarse ante aquella declaración. Ella también lo amaba, no le importó en ese momento como iba a terminar su historia, si serían felices igual que los padres de Gerard o no, solo sabía que lo amaba. _Di que si Marianela_ Le Pregunta él_ Rozando sus labios con los de ella. _No puedo decir que no, yo también quiero estar contigo_ Le responde ella_ Para luego darle otro beso. _ Hagamos algo, yo vendré a verte cada mes te lo prometo, pero no solo eso, todos los días hablaremos por teléfono, y cuando tú estés lista, entonces vendrás conmigo a los Estados Unidos ¿Qué dices?. _¿Crees que se pueda? Tengo miedo que al regresar a tu país te olvides de mí. _No, eso jamás, pero si tienes miedo entonces ven conmigo de una vez_ Le dice

