Lo que llamamos amor

1383 Words
Quizás, y sólo quizás — pensaba Nick —, que el amor es diferente para cada persona. Pero, si para Blake era más frío y agresivo, Nick quería algo más... ¿había una palabra para eso? ¿Romántico? Decidió — en realidad, Leo le había dado la idea — probar una cosa nueva, cada vez que estuviera cerca de Blake, no cedería a sus impulsos y esperaría a ver qué sucedía entre ellos si no estaban o peleando, o follando. Iba a ser un experimento difícil. El viernes llegó. Era el último día para elegir un club, la desesperación estaba presente. Blake seguía sin decirle a Nick a qué se había unido. Cabrón. Ni siquiera quería unirse, no lo iba a seguir. Ya había encontrado su propio club, no iba a cambiarlo. Sólo quería saber. Nick llegó a la escuela y como estaba sucediendo los últimos días, Pato estaba desde temprano. Realmente era cierto que Heberon estaba más estricto si llegaba a tiempo todos los días. Se sentó donde ahora habituaba y recorrió el aula con los ojos. Seguía sin conocer a la mitad del aula. De los que habían llegado solo reconocía a Patrick, de quien había dejado de ser amigo de pronto. Habían tenido una charla muy... difícil, la última vez que se vieron. Lo poco que le había dicho el otro era que culpaba a Blake y Nick de todo lo que había pasado con Morgan. Blake insistió en que no pidiese perdón y que no se sintiera culpable, pero era una forma de Nick de confirmar lo que el temía, aunque ni siquiera el mismo Morgan estaba molesto con él. Sus ojos se posaron sobre un chico que entró al aula con sus amigos haciendo un escándalo, se veía sonriente. Jamás lo había visto antes y vaya que era alguien que Nick habría notado. Era guapísimo. Mucho. Su cabello era n***o y ondulado, usaba gafas y su uniforme estaba mal puesto, vaya ni siquiera usaba corbata. El otro chico cruzó mirada con Nick y le sonrió al mismo tiempo que le guiñaba un ojo. Nick simplemente lo ignoró. Pero, mierda, era hermoso. Después de unas horas, el grupo entero estaba en el gimnasio. Esperaban a su profesor de deportes. Nick esperaba junto a Leo, que veía a su Wallace jugar con Alex con una pelota. —¿Cómo ha ido la cosa con Blake? — Preguntó Leo. —Pues... casi no nos hemos visto esta semana. —Uy. Nick miró a Leo molesto. —¿Cómo que "uy"? —Nada, pero parece que la chispa se está apagando. —Joder, Leo, ya las cosas están mal. No necesito esa observación. Nick miraba a Wallace y Alex también. Entonces, el juego se vio interrumpido por el chico de lentes, que corrió a ellos y les quitó la pelota sin avisarles. Junto a sus amigos corrió con ella y anotó un gol al patearla hacia el otro lado del gimnasio entero. Leo se enojó. —¡Eh, cabrón! —¡No, no, Leo! — Lo detuvo Wallace. — No pasa nada. Wallace le sonrió a Leo para calmarlo y éste se tranquilizó. Nick seguía viendo al de gafas reírse como un idiota. Vaya hijo de puta, era tan innecesario que hiciese eso. El de lentes de nuevo cruzó su mirada con la de Nick y le sacó el dedo de en medio. Por alguna razón esperaba que Blake actuara de la misma forma que Leo pero al buscarlo, estaba riéndose con Daniel y Shane. Ni siquiera le estaba poniendo atención. —Vaya mierda lo que llamamos amor estos días ¿no? — Escuchó al de gafas a un lado de él. Nick se sobresaltó. —Coño, casi me matas del puto susto. El otro se rio. —¿Ya no le interesas al chico malo? Vaya mierda. —Bueno, ¿a ti qué te importa? —No me importa en lo absoluto — se rio. Su risa era extraña pero muy agradable de escuchar —, solo comento lo que veo. Nick lo podía ver más de cerca. Sí, era muy atractivo, pero Blake estaba mucho mejor que él. Tenía piercings en las orejas y un aura de chico malo que te cagabas. —¿Quién coño eres? En mi vida te he visto. —Ah, sí — respondió — soy nuevo, llegué este año. —¿Y te llamas...? —Wayne. Nick sonrió. Vaya nombre de mierda. —¿Tú eres Nick? — Volvió a preguntar Wayne. —¿Cómo sabes...? —Lo primero que me enseñaron cuando llegué fue tu video amenazando con suicidarte — se burló —, es muy intensa esta escuela. —Joder... —No te avergüences — se rio Wayne —, he hecho cosas peores. —No lo dudo. La puerta del gimnasio se abrió y reveló a Mason, sonriente. Todos sonrieron y corrieron a él Wayne se levantó y se fue sin decirle nada más mientras todos saludaban a Mason. Nick vio cómo se marchaba de su lado mientras pensaba en las cosas que pudo haber hecho aquél chico. Se notaba que era un cabrón a leguas. Se rio de sus pensamientos. —¡Deja de mirarme, coño! — Le gritó a Nick sin siquiera mirarlo y alzó su brazo para sacarle el dedo de en medio de nuevo. Nick solo sonrió más pero apartó la mirada, cosa que hizo que se encontrara con la de Blake, que lo veía fijamente. ¿Ahora sí que le ponía atención, no? Al terminar las clases, se dirigió al club. Habían terminado de organizar el lugar y era genial, un espacio pequeño pero muy agradable Fue el primero en llegar, la pareja que faltaba probablemente estaba en algún rincón de la Academia Aurora besándose o algo. Prefería que no llegaran ahí si iban a estar así todo el día. Abrió su cuaderno y se puso los audífonos para esperar a los otros dos. Escribió lo primero que recordó. Vaya mierda lo que llamamos amor estos días ¿no? Recordaba las palabras salir de la boca de Wayne. Vaya hijo de la gran puta. Lo peor de él es que había dicho la verdad. Su relación se estaba convirtiendo en una gran mierda y no sabía como cambiarlo. Vio la iluminación cambiar cuando alguien abrió la puerta, habían llegado, quiso cerrar su cuaderno pero lo detuvieron. Se quitó los audífonos rápidamente y se giró. —¡¿Wayne?! —Hey — saludó sonriente — ¿te robaste mi frase? Nick sintió que las mejillas le ardían. La maldita vergüenza. —Voy a tener que demandar, eh — se burló Wayne. —¡¿Qué coño haces aquí?! —Club de Periodismo ¿no? Yo también me quiero unir. —No, no, es un club de amigos. —Victor ya me aceptó — respondió Wayne poniendo sus manos dentro de los bolsillos con una sonrisa triunfante. —Me cago en... La puerta se volvió a abrir, esta vez sí eran Victor y Demian. —Dile, jefe — pidió a Victor —, dile que me aceptaste aquí en tu club. —Ah... sí — respondió Victor. —¡Pero Victor! — Comenzó a quejarse Nick. —Uy — soltó Victor en voz alta —, no sabía que se llevaran mal. —¡¿Mal?! — Preguntó Wayne sorprendido. —Hombre, no es eso — dijo Nick. —Es que me puso unos ojitos... — dijo Victor — como diciendo "papi Victor, sálvame" y lo acepté. Nick se quedó mirando a Victor. En algún momento lo consideró un genio. Ese momento había acabado. Miró a Wayne y éste estaba haciéndole la misma expresión de perrito triste a Nick. ¿Era muy tarde para salir del club? Cuando se habían tranquilizado se buscaron algo en qué entretenerse. La primera semana no tenían nada importante que redactar puesto que su trabajo se basaba en otros clubes y estos apenas comenzaban ése día. Nick se puso sus audífonos y se estaba quedando dormido cuando alguien llamó a la puerta. Wayne abrió. —¿Qué quieres? — Preguntó. —Me enviaron aquí porque no quedaba otro club abierto. Victor golpeó a Nick para que despertara. En cuanto espabiló se enteró de lo que pasaba. Lucas estaba en la entrada.
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