Siniestro

910 Words
Nickolas entró en la habitación de Blake y en cuanto éste se sentó en su sofá, Nick se sentó sobre él. Adoraba los días que podían estar a solas sin preocuparse de nadie más. Mientras se besaban, Nick intentaba alcanzar su celular para poner música de fondo. Cuando lo logró, Blake comenzó a desvestirlo. Quizás fue el hecho de que la música estuviera alta lo que hizo que ninguno se diera cuenta de que alguien más había llegado. Diego abrió la puerta sin saber lo que sucedía de golpe. —¡Joder! — Gritó Nick asustado mientras se ponía de pie. Blake se paralizó. —¡No vi nada, no vi nada! — Gritó Diego mientras cerraba la puerta. Nick se reincorporó y se acomodó la ropa lo mejor que podía. —Joder, vaya mierda — dijo molesto. Después del susto Blake comenzó a reírse. Nick, al oírlo, también se rio. —¿De qué coño te ríes? — Preguntó Nick entre molesto y contagiado de la risa del otro. Blake jaló de la camisa a Nick y lo dejó abrazado a él. Nick respondió al abrazo, oliendo el olor del cigarro impregnado en Blake y escuchando en su pecho como su corazón estaba acelerado. Él también se había asustado. —Menudo cockblock, hombre — dijo Blake mientras terminaba de reír. Nick le soltó un beso en los labios, suave y dulce. No le importaba nada si Blake seguía riéndose siempre de esa forma. Realmente lo amaba. Escucharon que golpearon la puerta. —Ehhh... — era Diego —, trajimos algo de comida... si quieren bajar. El martes llegó y la escuela estaba agitada. Nick notaba el ambiente diferente, todos estaban buscando un club sobrante. Entró a su aula confiado, Pato estaba sentado en su escritorio con los pies encima del mismo. Sam entró después de Nick. —¿Llegando temprano o simplemente durmió aquí? — Preguntó Sam. —Que te valga v***a. Sam soltó una risa. Al tomar asiento, Daniel y Blake entraron juntos. Blake apuró el paso para sentarse a lado de su novio, ya que Leo aún no llegaba. —Poco se habla de que Pato está aquí temprano — dijo Daniel. Blake no comentó nada mientras los demás de reían. La campana sonó. —A ver, otak... — Pato se detuvo, cierto. Ya no era Morgan —... tú, mocoso — dijo refiriéndose al nuevo delegado —, reparte esto. Victor se puso de pie, había ganado el puesto del jefe de grupo. Tan pronto vio lo que tenía que repartir su sonrisa se borró. —Profesor — Victor dijo nervioso, tratando de aclararse la garganta —, es el segundo día de clases... —No me jodas — soltó Shane —, ya vamos a empezar con tus mierdas. Daniel quiso reírse. Sam suspiró. —¡Examen sorpresa, culeros! Y, como la tradición indicaba, el primero en terminar fue Daniel. Todo iba como siempre hasta que Nick terminó. Los exámenes de Pato eran complicados, sobre todo porque eran una especie de mezcla de todo lo que se le ocurría a Pato y no un tema en específico. A pesar de todo, Nick no tuvo problema alguno. —Puedes estar afuera si quieres — dijo Pato, asombrado y comprobando las respuestas. Victor salió a los pocos minutos. Vio a Nick y se acercó a él. —Nick — llamó a su amigo que escuchaba música sentado en el pasillo — ¿quieres conocer el club? Nick siguió a Victor hasta una sala, vieja y descuidada. Incluso las esquinas tenían bastantes telarañas. —Pero Victor, ¿qué es esta mierda? —Nuestro club, macho. —Parece un ático siniestro o algo... podríamos grabar una película de horror aquí, joder. Victorse rió del comentario. —Necesita que lo limpiemos, obviamente. —Me preocuparía si no. Nick caminó entre los muebles que habían. Un par de escritorios, unas cuantas impresoras cubiertas con bolsas para evitar que se empolvaran. —¿Cuándo comenzamos? — Preguntó. —Cuando quieran. Nick retiró la cubierta de una silla y un escritorio. —Éste es mío — dijo mientras se sentaba. —Me parece bien — respondió Victor caminando a él y apoyándose en el escritorio. Victor comenzó a explicarle las labores del club pero inmediatamente se distrajo pensando en otras cosas. Recordó el día anterior, la forma de sentarse de Blake en su sofá. Imitó la pose que el otro tomaba, en la silla del escritorio. ¿Cómo podía alguien verse tan atractivo solo en su forma de sentarse? Se rio ignorando a Victor completamente. —¿De qué te ríes, tonto? — Preguntó Victor. —Nada, nada, continúa. Cuando salieron del club, se asomaron al aula para ver si habían terminado, aún faltaban algunos así que se dirigieron a la cafetería. Bajaron al primer piso charlando y riendo. En el camino Victor pasó a su casillero para recoger su almuerzo. Nick lo esperaba recargado sobre la pared a su lado. Entonces lo vio. Caminaba entre los alumnos, con el uniforme perfecto, el cabello le había crecido un poco, llevaba esa sonrisa cálida de siempre. El corazón de Nick se detuvo, Victor al ver a Nick con la expresión de haber visto un muerto, se giró para encontrar con la vista lo que el otro observaba. Su sonrisa se borró de golpe. Ha regresado. Sintió su latido crecer, pánico. Definitivamente era él. Lucas. Había regresado a la escuela. Lucas ha regresado.
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