Capítulo 2 Virginidad
Hoy cumplí mi primer mes en el gimnasio, la verdad no noto que cambie en nada, hasta sigo tirada en el piso tratando de respirar como en el primer día, la verdad no pensé que llegaría tan lejos o que sobreviviría tanto tiempo.
Mientras que yo intento revivir de entre los muertos la culona de Gyna me ve y trata de no reírse.
-- ¿Sigues viva? Jajaja…
-- No…
-- Y… ¿Puedo preguntarte algo?
-- Si, tranquila tardare como otros 10 minutos en volver a respirar…
Gyna camino a mí alrededor y termino acostándose en el piso a mi lado.
-- ¿Por qué te esfuerzas tanto?
-- Digo no estás tan mal, además eres pechugona.
Tome aire por unos segundos para poder responder.
-- Pues esta pechugona era bastante ignorada.
-- No tenía amigos, ni nada hasta sigo virgen.
-- Así que… Quería cambiar…
-- No se me gustaría atraer miradas, que alguien intente ligarme o algo así.
Gyna se levantó de golpe, un poco emocionada creo.
-- ¿¡Quieres que te ayude!?
-- Ya lo haces… ¿Recuerdas? Eres mi verdugo.
-- ¡No boba! Yo puedo hacer que termines follando más rápido de lo que imaginas.
Que miedo, lo peor es que dijo eso con una expresión digna de cualquier violador del bosque y no se detuvo empezó a señalar a todos mientras hablaba sin parar.
-- ¡Mira! Ese de allá es Alex, es un poco creído pero seguro te hace el favor.
-- ¿Favor?
-- Y aquel es Marcus, aunque no es demasiado grande para una novata dolería mucho.
-- ¿Dolor?
-- A y no lo hagas con Erick ese gigante tiene una bestia gigante en sus pantalanes te partiría en 2 tratando de meterla.
-- Es… Es… Espera… ¿¡Partir!?
Tuve que taparle la boca, le estaba diciendo a todos que quería follar con todos y bueno algunos eran lindos pero la idea no era gritarle al mundo que soy una Zorra, aunque ahora que lo pienso como sabe todo eso.
-- ¡No me digas que lo hiciste con todos ellos!
Seguía tapándole la boca por mi seguridad, así que ella solo pudo asentir con su cabeza y su mirada burlona.
Aunque me espante un poco la verdad es que mi plan era ser como ella… ¿No? Digo es obvio que para seguir siendo el centro de atención debes hacer cosas como esas.
La solté para que pudiera hablar otra vez y me tire al piso, que dijera lo que quisiera tenía que acostumbrarme.
-- Oye no te espantes Tetona, un poco de sexo es bueno para mantener una divertida amistad.
-- Siempre que los 2 entiendan que es solo sexo y no algo más serio.
Me puse a pensar en que quizás esa era la siguiente misión, hacer travesuras con mis amigos…
Supongo que sí quiero ser como Gyna tengo que decir que si y seguirle el juego.
-- ¡Ok! Busca a alguien para hacer…
-- Bueno… Para hacer… ¡Ya sabes que!
Ella se burló de que no pudiera ni decirlo y después de reírse de mí por unos segundos empezó a hablar con su cara de violador del bosque.
-- Bueno entonces elige uno y yo lo convenzo…
-- Tu solo dile ahhh… Dile a alguien gentil…
-- Ohhh… Ternurita…
-- ¡Cállate!
Y así como así termine haciendo una cita con un desconocido para que me profanaran.
Ella se levantó y empezó a estirarse dándome la espalda, yo aproveche ese momento para tomarle una foto a su inmensa cola, hoy Ero dormirá feliz Jeje…
Recupere el aliento y camine hasta mi casa.
Entre y la casa estaba sola, bueno estaba mi hermano así que…
Haber… Haber… Haber… ¿Qué podría hacer?
Rápido Ali no sé cuánto tiempo estaremos solos, bueno acabo de volver del Gym .
-- ¿El notara cambios en mi cuerpo?
-- Jeje… Tendré que preguntar…
Corrí hasta su cuarto, el escribía rápidamente en su computadora, estaba sentado en su escritorio justo a la altura perfecta.
-- ¡Hermanito!
-- No puedes decirme así yo soy el mayor.
-- Bueno… ¡Hermanote!
-- ¿Qué quieres Ali? Estoy ocupa…
Se quedó sin palabras, yo lo había saludado y sin dar aviso me di la vuelta bajándome mi pantalón.
-- Y… ¿Qué tal se ve?
-- ¿Lo notas más grande o más redondito?
En mi mente tenía una mezcla muy salvaje de emoción y vergüenza, estaba muy nerviosa, no sabía muy bien que decir pero lo estaba intentando.
-- Pues eeehh…
-- ¡Se honesto! Solo quiero saber si tanto sufrimiento está dando resultados.
-- Pues… Si esta mas redondito pero no se ve más grande…
Piensa Ali… Dale una estocada final…
-- Pue… Puedes tocarlo…
-- Por favor…
La timidez ya me estaba consumiendo…
-- ¿¡Para que!? Esto es muy raro eres mi hermana…
-- ¿Prefieres que se lo pida a otro hombre? Solo quiero saber si se siente bien para un hombre.
Ni yo me creo que dijera eso, morí de miedo pensaba que había exagerado hasta que sentí una caricia fría que se deslizaba de arriba abajo y apretaba un poco mi cola.
-- Se siente bien.
-- Y… ¿Te gusta así? O debería hacerlo más grande?
-- Un poco… Un poco más grande estaría bien.
Me di la vuelta, lo miraba un poco nerviosa.
Antes de que pudiera pensar en algo escuchamos un sonido que nos devolvió al mundo real. Era la puerta del frente y la voz de nuestros padres.
Yo me subí el pantalón lo más rápido que pude.
-- ¡No le digas nada de esto!
-- Sera nuestro secreto…
Corrí hasta mi cuarto, al entrar acomode mi pantalón porque con el apuro lo había subido demasiado, pero al mirar hacia abajo note algo que no había pensado hasta ahora.
No traía ropa interior debajo de mi pantalón.
Reí mientras mi mente explotaba de emoción, vergüenza, miedo y excitación.
Pase toda la noche pensando en lo que había hecho y en lo mucho que me había gustado.
Tenía un grupo con mis 3 amigos, en ese grupo hablábamos de todo sin control, no sabía si contarle lo de mi hermano pero tenía ganas de hacer más travesuras así.
Le envié la foto de Gyna a Ero, ya le había mandado varias fotos de ella.
-- ¿Te la presento?
-- ¡Bua es la mujer de mis sueños!
-- ¿Eso fue un sí?
-- ¡NO! ¿Estás loca? Conozco mi lugar, ella está fuera de mi alcance.
Me di cuenta que ninguno de los 3 había intentado algo conmigo, fuera de los chistes de pervertidos todos mantenían una sana distancia, supongo que para ellos yo también estaba fuera de su alcance.
También pensé en lo que me dijo Gyna, un par de travesuras con mis amigos no le harían mal a nadie y me serviría para superar la timidez.
Abrí el Chat del grupo y escribí una travesura con tintes de broma mal contada.
-- ¡Chicos! Reunión importante.
Los 3 respondieron dando aviso de su presencia y atención.
-- Yo Aliz…
-- En nombre de ODIN PADRE DE TODO
-- Les otorgó el permiso de tocar mi cola siempre que nadie nos vea o estemos solos.
Esperaba una exclamación con aplausos pero las reacciones fueron bastante diferentes.
Ero: ¿Enserio? O ¿Solo es una broma?
Ema: Ali no digas esas cosas…
Dani: Siiiiii Siiiii ¡Aplaudan todos aplaudan!
-- Lo he dicho en nombre de Odín y a su nombre no se jura en vano.
Dani era el único que me seguía la corriente.
-- Si lo juro por Odin nadie puede evitarlo.
-- Yo como humilde siervo acepto la oferta.
Al día siguiente iba en el bus hacia la universidad, subí al baño más escondido, aun no llegaba nadie así que pude cambiarme con tranquilidad, hoy no vine a llamar la atención hoy vine a causar caos…
Me puse mi falda más corta y descarada…
Y me puse un Top con mangas largas que tenía un escote todavía más descarado…
A y casi se me olvida decirles que no llevaba nada abajo, ni sujetador ni nada bajo mi falda más que mi piel ansiosa por perder su inocencia.
Les envié un mensaje avisándoles que ya estaba en nuestro lugar de encuentro habitual, ello decidieron esperarse para llegar juntos eso era lo más justo.
No tardaron en llegar, subieron corriendo las escaleras.
-- Jeje… Tontos no tenían que correr.
Todos se quedaron atontados mirándome, justo como el primer día que nos conocimos.
-- ¡Oigan! Bobos no van a saludarme.
Si no me saludaban mi plan iba a arruinarse y no quedaba mucho tiempo para que llegara más gente.
-- ¡Vengan!
Tuve que tomar la iniciativa y abrazar a Ema, sabía que él no iba a querer tocarme hasta que le insistieran.
-- Bueno Ema… Si no me tocas la cola no te soltare.
-- Ali eso está mal, no hare algo así y no deberías dejar que ese par de pervertidos lo hagan.
-- No digas que está mal si no lo haz probado, además todos sabemos que tu también eres un pervertido.
-- Pero Ali…
Mientras yo apretaba con todas mis fuerzas a Ema contra mi pecho los otros 2 pervertidos empezaban a desesperarse.
-- Ema si pierdo mi turno te lanzare por una ventana del tercer piso.
Ese fue Dani.
-- Ema puedes cederme tu turno yo la quiero tocar más de una vez hoy…
Ese fue Ero aunque su voz inicio normal y con cada palabra bajo su intensidad hasta que el final solo fue un tímido susurro.
-- Eso no es justo Ero todos merecen su turno.
-- ¿Entonces Ema?
-- ¿O es que te gusta cómo se sienten mis pechos contra ti?
-- Jeje…
Mientras reía sentí como unas tímidas manos acariciaban mi cola con la punta de sus dedos con mucho cuidado, termino posando su mano temblorosa por completo en mi cola.
Rápidamente lo solté y me aleje.
-- Vez no era tan difícil…
Le un besito en la mejilla y corrí a los brazos de Ero.
-- ¡Vamos Ero! ¡Es tu momento! Disfrútame…
Ero me abrazo fuerte, era un abrazo normal y después bajo lentamente una de sus manos, acariciaba mi cola con ternura de arriba hacia abajo con cuidado de no levantar mi delicada falda.
-- Puedes usar las 2 manos si quieres…
-- Si…
Él se quedó unos segundos con sus manos quietas en mi cola, era tierno lo deje disfrutar del momento en silencio y me separe.
-- Tranquilo esta no será la última vez…
Le di un besito en la mejilla, él estaba todo sonrojado y avergonzado.
Mire a Dani, estaba sonriendo emocionado.
-- ¡Ven aquí degenerado!
El me escucho decir eso y camino hacia mi riéndose.
-- Siempre quise que una tetona en minifalda me llamara así para abrazarme.
-- Jajaja… Que ricos gustos.
Nos abrazamos con mucha fuerza, el bajo sus dos manos para apretar mi cola, luego tomo mi falda, la levanto enseñándole a Ema y a Ero mi cola desnuda.
Yo lo empuje nos separamos, el moría de risa y yo estaba un poco avergonzada.
Ero y Ema se quedaron en silencio sin saber que decir, Dani se asusto, pensaba que había arruinado ese divertido momento, aunque en realidad lo mejoro.
-- ¡Perdón! Pensaba que no te molestaría.
-- Además solo vieron ellos dos…
Ero y Ema seguían en silencio, ambos tenían una expresión en sus caras como si hubieran visto un fantasma.
Ema fue el primero en reaccionar.
-- Dani… Ella no lleva nada bajo la falda…
Yo seguía sonrojada y callada mirándolos a todos en silencio.
-- ¡No me lo puedo creer!
-- ¡Perdón! ¡Perdón! ¡Perdón!
Yo mire a Ero y a Ema antes de responder.
-- Ero… ¿Es una linda cola?
Ero se sonrojo casi no podía hablar, solo susurro una corta respuesta.
-- Si…
Yo los mire me forcé a mirarlos con una expresión amenazante.
-- Bueno… Den gracias a Ero.
-- Gracias a él vivirán otro día…
Camine sin mirar atrás. Mientras escuchaba los lamentos de Dani.
-- ¡No! ¡No! ¡No!
-- ¡Perdón! ¡Juro no volverlo hacer!
-- Además no fue su culpa… Ali…
-- ¿Dejaras de hablarnos por eso?
Ero y Ema esperaban mi respuesta en silencio, Dani seguía rogando mi perdón. Yo me detuve sin darme la vuelta.
-- ¡Dani!
-- Si…
-- Esto fue lo que te perdiste.
Subí mi falda enseñándoles mi cola desnuda y antes de que pudieran decir algo corrí por las escaleras hasta bajar al piso donde veía clases. Ellos me siguieron.
Pero antes de entrar se me ocurrió una travesura…
Me di la vuelta y ahí estaban mis 3 víctimas perfectas.
-- ¡Chicos! ¿Quieren faltar a clases y acompañarme?
-- ¿A dónde? ¿A dónde? ¿A dónde?
-- A vivir una aventura…
Todos iban felices y emocionados conmigo en el bus, hasta me deje la falda, era una aventura así que hoy no importa nada.
-- Chicos su misión si deciden aceptarla es ayudarme a elegir 5 tangas diferentes para comprarlas.
-- ¡Siii! ¡Siii! ¡Siii!
Llegamos más rápido de lo que esperaba, todos estábamos ansiosos y nerviosos, hacíamos malos chistes para ignorar la tensión, entramos a la tienda que vendía la ropa con menos tela.
Dani y Ero me enseñaban fotos y dibujos en sus teléfonos de las tangas que más les gustaban ver.
-- Miren ahí está la que es como una “V”
-- Ero la comprare y como es tu favorita tú eliges.
Ero pensó todo sonrojado y nervioso, eligió una roja.
-- Bueno Ema…
-- ¿Quieres elegir o le sedes el lugar a alguien más?
Ema nos miró a todos, se notaba que quería quedarse y al mismo tiempo irse.
-- Ero es el experto que elija el por mi…
-- Jejeje… ¡Respuesta correcta!
Ero miro a su alrededor ya casi no podía hablar.
-- Ali la que es como una “T”
-- Pero Ero… Esa es demasiado pequeñita…
-- Pero…
-- ¡Mírala! No tapara nada…
-- Entonces…
-- ¡Entonces elige el color! La comprare.
Eligio una negra y murió de vergüenza.
-- ¡Dani! Mi diabólico amigo… Elige.
Y como se esperaba de él eligió una dorada súper llamativa.
-- ¿Nos dirás cuando las uses?
Mire la que había elegido él y sonreí.
-- Tranquilo Dani… Todo el mundo se enterara cuando use esta.
Ellos se alejaron para saciar su curiosidad, yo elegía las ultimas, elegí otra “V” y una última “T” fui a pagar y los llame pero ellos ya estaban afuera, supuse que no soportaban la incomodidad de ser hombres en una tienda de ropa interior para mujeres.
-- Jaja… ¡Que malos! Me abandonaron.
-- ¡¡¡TENEMOS UNA SORPRESA!!!
Eran unas medias largas, de color blanco, admito que encajaban como mi piel blanca pero…
-- ¿Y porque el regalo?
Dani hablo como portavoz de la perversidad de todos.
-- Queríamos verte usar medias así que…
Parece que hasta él tiene un límite. Ya se le notaba avergonzado.
-- ¿Seguros? No tienen que darme regalos…
-- Y tú no tenías que enseñarnos tu cola…
Ese fue Ero.
-- ¿Seguros que no me lo cobraran con alguna travesura?
Dani se adelantó a responder.
-- ¡Pero ya me disculpe!
-- Además solo queremos que te las pongas.
-- Al menos una vez…
Los mire y no pude negarme, prometí usarla en unos días. Ahora ya no tenía tiempo.
Me despedí de mis queridos pervertidos y me fui directo al lugar de encuentro con Gyna, habíamos acordado vernos cerca de su casa para que me profane profundamente uno de sus amigos.
Ella llego, la note a lo lejos con un short de Jean cortito y una camisa blanca que resaltaba a la luz del Sol.
-- ¡Ali! Jajaja… ¡Boba! Tenías que quitarte la ropa en mi casa no frente a todos.
-- ¡No digas eso en voz alta!
-- Tranquila con esa falda tan corta ya todos saben que hoy van a follarte.
Y si… Esa es Gyna la que nunca tiene ningún tipo de cuidado o vergüenza.
Caminamos un par de calle por el centro de la ciudad, ella me dijo que vivía en el primer piso de un edificio, subimos a su departamento y cuando entramos ahí estaba él esperando.
Hasta ese momento había tratado de no pensar en lo iba a pasar.
Él era bueno a él lo llamaremos Alan, tenía una piel muy blanca, ojos pequeños, el cabello castaño muy corto.
Extrañamente era delgado, no parecía uno de los del gym.
Gyna nos presentó.
-- ¡Ali él es Alan! Y ¡Alan ella es Ali!
-- Mi compañera de Gym y él un amigo de hace muchos años.
-- Tranquila ya le explique todo y será gentil.
-- Bueno pueden hacerlo donde quieran yo me tengo que ir.
-- Espérame hasta que vuelva Ali… ¡Y suerte!
Yo tenía un poco de miedo… Bueno ya entre en pánico, corrí y detuve a Gyna antes de que se fuera.
-- ¡Por favor quédate! ¡Tengo mucho miedo!
-- ¡No me quiero quedar sola!
Ella me vio con una expresión 50% enojada y 50% avergonzada… Tomo su teléfono sin decirme nada.
-- ¡Hola! Erick… Hoy llegare una hora tarde.
-- Si… Es por una buena causa.
-- ¡Ok! Te lo compensare grandote…
Gyna me tomo del brazo y me arrastro hasta su cuarto.
-- ¡Ok! Tienes una hora para divertirte.
-- ¡Quítate la ropa y acuéstate en mi cama!
-- Le avisare a Alan del tiempo y me quedare a ver…
Gyna salió del cuarto, no sabía si estaba enojada pero al mismo tiempo eeehhh… ¿¡Que ropa me debería quitar!?
¿Toda? ¿No sería una regalada? Pero es que esperar desnuda me mataría de nervios. ¿Qué debería hacer? ¿Qué debería decirle? ¿Cómo termine así?
¡¡¡ESTO ME PASA POR ZORRA!!!
Y entro Gyna su expresión cambio de violadora del bosque a una expresión digna de una asesina serial.
-- ¡Te dije quítate la ropa!
-- ¡No hay mucho tiempo!
Gyna en un segundo me arranco mi camisa y me empujo hasta que caí en su cama, levanto mis piernas para quitarme mis zapatos con mis medias. Alan solo veía el espectáculo en silencio.
-- Bueno puedes quedarte la falda.
-- Jaja no puedo creer que seas tímida y regalada al mismo tiempo.
-- ¡No! Nada de taparse.
-- ¡Quiero ver esas tetas al aire libre!
Y ahí estaba yo. Mi mente me gritaba desesperada que detuviera esta locura mientras que mi cuerpo esperaba ansioso.
-- Ok Ali, esa es la posición del Misionero, acostada y con las piernas bien abiertas.
Alan se acercó no había notado que ya estaba desnudo. Tenía en sus manos algo que cada vez se hacía más y más grande.
-- Gyna lubrícala para empezar.
Yo esperaba en silencio acostada sobre mi espalda y con las piernas abiertas. Vi como Gyna sonreía mientras bajaba lentamente para agacharse a un lado de la cama.
Sentí… Sentí una sensación nueva, no era la humedad a la que está acostumbrada, era una lamida de Gyna, ella lamia lentamente entre mis piernas para acelerar el momento.
Se sentía muy rico, tuve que morder uno de mis dedos para no gemir, no quería que ella me escuchara.
Pero… Se detuvo, ella se levantó acariciando sus labios con sus dedos, me miro, se acercó con esa sonrisa tan peligrosa y me beso cerré mis ojos para olvidarme de la vergüenza, lo único que quería en mi mente era lo que sentí cuando nuestros labios se conocieron.
Ese no fue el último beso, ella se alejó unos segundos sonrió y volvió a besarme.
Pero algo entre mis piernas nos interrumpió, era Alan que empezaba a lubricar su m*****o acariciándome entre las piernas.
Yo aún tenía miedo y aun podía detener esto.
Pero… No sé… Necesitaba otro beso de Gyna.
Sentí como Alan apoyaba su m*****o entre mis piernas, Gyna me miro, me dio un pequeño beso para calmarme.
-- Tranquila empezara solo con la puntita…
Alan puso sus manos sobre mis piernas, las separo todo lo que pudo, empecé asentir como entraba y salía de mí.
El miedo seguía creciendo, pero Gyna seguía acostada a mi lado, sus besos ayudaban a calmarme.
Sentí como las manos de Gyna acariciaban mis pechos mientras seguíamos con nuestros besos, sus dedos se entrelazaban con mis pezones y los apretaban con delicadeza.
Alan seguía, cada vez entraba más profundo, mis piernas temblaban y sentía como si el calor empezara a derretirme lentamente.
Gyna noto lo mucho que veía a Alan.
-- ¿Quieres besarlo? Yo te ayudo…
Gyna se levando para besar a Alan, pensaba que me sentiría celosa pero me gustaba verla disfrutar del momento.
Ella volvió acostarse a mi lado y me beso.
Me sentí cada vez más llena, Alan me dio un pequeño empujón, dolió menos de lo que esperaba, aún seguía confundida no sabía si me gustaba todo lo que estaba sintiendo.
-- Ya entro todo. Lo moveré lento.
-- Avísame si te duele.
Alan empezó a moverse, hacia atrás lentamente y rápido hacia adelante, me daba un pequeño empujón cada vez que entraba por completo.
-- Ah… Ahh… Ahhh… No…
-- Yo… Yo… No... No quiero… Gemir…
En ese momento Gyna me dio un largo beso, Alan cada vez se movía mas rápido.
Me estaba derritiendo… Me derrito… Paren…
Pensé eso, pero mi boca no podía moverse.
Sentí…Algo nuevo… Algo que recorrió todo mi cuerpo.
Alan se alejó y espero, todo mi cuerpo temblaba.
-- Gyna esta pequeña ya se vino.
-- Si ya lo note Jeje…
Me costaba respirar, me sentía tan húmeda.
Todos me miraban sonriendo, me sentía avergonzada no debería estar haciendo esto.
-- Gyna… ¿Terminamos o aún queda tiempo?
-- Alan… ¿Te gusto tanto? Porque aún nos queda un ratito.
Yo recupere el aliento tan rápido como pude.
-- Yo… Yo quiero… Seguir… Por favor…
Me sentía tan avergonzada por decir algo así, pero mi cuerpo me pedía a gritos que siguiera necesitaba sentirme así de llena un poco más.
-- Bueno, pero ahora date la vuelta.
-- Tenemos que recompensar a Alan por portarse bien.
Gyna me ayudo a moverme, aunque mis piernas temblaban un poco.
Esto si elevo mi vergüenza al máximo, me hizo levantarme con mis rodillas sobre la cama.
-- Esto novatita es estar en 4…
Ella empezó a quitarse su short corto y se acostó frente a mí con sus piernas desnudas, me miraba con una sonrisa muy ansiosa.
-- Bueno esto es tú culpa.
-- Así que encárgate también…
Alan no perdió el tiempo, lentamente empecé a sentirme llena, el acariciaba mi cola con sus manos y empezaba a moverse.
Gyna me abrazo con sus piernas.
Yo sabía que lo ella quería, me había hecho lo mismo era lo justo.
Me acerque todo lo que pude y empecé a lamerla torpemente, ella gimió como si no le importara que la escucharan.
Al escucharla yo sentía que le estaba gustando.
Alan esta vez no fue gentil, se movía muy rápido me estremecía con sus movimientos, sentía como me derretía rápidamente, era insoportable estaba obligada a gemir.
Gyna me abrazo más fuerte con sus piernas, ella gemía cada vez más fuerte, me presiono obligándome a lamer cada vez más profundo.
Alan me estaba obligando a gemir…
Gyna me obligaba a lamer…
No puedo soportar tanto, me estaba derritiendo.
Gyna gimió fuerte y la sentía más húmeda, ella se estremeció, se separó de mí…
¡Por fin! Puedo gemir a gusto…
-- Yo ya acabe… Rápido Alan…
-- Si… Ya termino…
Alan empezó a moverse muy rápido, me estremecia toda.
-- Ah… Ahh… No… Ahhh…
-- No… Tan rápido… No…
Alan seguía moviéndose demasiado rápido.
Me estaba derritiendo… Era insoportable…
Mis gemidos ya eran gritos…
Mis piernas temblaban cada vez más…
Me estaba viniendo pero él no paraba…
No puedo respirar… Solo puedo gemir y gritar.
Él se detuvo, lo sacaba me hacía sentir vacía otra vez pero rápidamente entraba a lo más profundo de mi ser…
Volvió hacerlo… Una… Y… Otra vez…
Sus embestidas me hacían gritar…
-- ¡No!
-- Ahhh…
-- ¡No!
-- Ahhh…
Gyna volvió a besarme…
Alan me dio un momento para respirar, entrelazo sus manos con las mías, me levanto jalando mis manos.
Yo seguía de rodillas en la cama pero ahora Alan no soltaba mis manos y seguía con su m*****o moviéndose en el fondo de mi ser…
Yo era su juguete en ese momento y él se estaba divirtiendo.
Siguió jalándome por mis manos y moviéndose dentro de mí.
Me rendí a sus deseos y deje que jugara con mi cuerpo.
Me vine por última vez…Mis piernas me fallaron…
Caí sobre la cama, sentía como unas gotas calientes caían sobre mi cola y mi espalda.
Ya no me importaba que eran…
Gyna empezó a lamer mi espada y se acercó rápido a mis labios para besarme. Sentí un nuevo sabor en sus labios.
Ella me miro sonriendo.
-- Y… ¿Te gusto?
-- Si…
Jeje…