Nos veremos en la oficina del juez Gertrudis, Darren y yo hemos pasado la noche juntos, el suelo de su oficina fue testigo de las muestras de afecto que nos regalamos. Dormimos pocas horas para descansar después de mucha acción y continuamos estudiando cada letra de los expedientes hasta que nos atraparon las primeras horas de sol que para obligarnos a lavar los dientes y salir corriendo a la reunión. A primeras horas de la mañana alguien toca la puerta y Darren procede a recibirle. —Darren, estoy muy apenada por lo de anoche… —dice María quien corta su discurso tras notar mi presencia. —Buen día, María —saludo porque se ha quedado pasmada mirándome. —Buen día, querida ¿Interrumpo algo? —No, está bien, iré por un café mientras conversan —respondo. —No, Cristal, no hay tiempo, el café

