El padre de Cristal me pide quedarse a solas unos minutos con su hija, con total desconfianza me despego de ella y em retiro, aun así, desde afuera intento escuchar lo que él le dice. Al principio escucho lo que parece un sollozo, el hombre está llorando por su hija, asumo que cuando ves a t u ser querido prostrado en una cama te sientes culpable por todo el tiempo que no le dedicaste y todo lo que no hiciste, además podría ser la última vez que tengas la oportunidad de verle con vida. Pensar en eso me asusta y me roba la tranquilidad, mis ojos también se prestan para que llore, no me puedo contener. Rogers Willis comienza a hablarle en voz alta. —Hija, lo siento mucho, no he sido el mejor padre, tampoco he hecho bien las cosas contigo ni me porté muy bien con tu madre. Ya es tarde para

