De camino a almorzar con mi padre intento guardar silencio, cosa que es imposible con él, siempre busca tema de conversación para decir lo que piensa me guste o no. Su chofer nos mira por el retrovisor, ya hemos chocado en ideas por lo que yo trato de no hablar, pero su chofer intentando romper el hielo pregunta en qué trabajo y con esto basta para incendiar la conversación otra vez cuando respondo que soy abogada y mi padre no sé contiene. —Mi hija es asistente de un abogado, prefiere eso antes que administrar los negocios familiares que tarde o temprano serán suyos ¿Puedes creerlo? ¡Prefiere ser empleada! —¡Papá! Al menos juega a que me apoyas. No es necesario que aproveches cada segundo para demostrar lo mucho que desapruebas todo lo que hago. —Apoyo la idea de que ahora mismo llames

