VERONA, ITALIA. Uvas y vino. Los viñedos eran demasiado perfectos, demasiado hermosos y la forma en como aquellas plantas parecían resplandecer ante la luz del sol era una experiencia que a Gabriella le fascinó. No dudo en quitarse esos molestos tacones y cambiarlos por zapatos muchos más cómodos. Salió corriendo en dirección a las plantaciones solo para poder ver de cerca esas preciosas uvas verdes. Verona era un lugar lleno de vida que le dió una gran primera impresión. Luca observaba a lo lejos a su esposa caminar entre los viñedos. No le había esperado, simplemente decidió alejarse de él a la primera oportunidad. El italiano puso sus manos en los bolsillos y vió como casi tropezaba, sonrió, al ver cómo recuperaba el equilibrio. Esa mujer era singular. Los ojos grises de Luca

