JUGUEMOS RUDO En esa semana los días en la empresa se volvieron los mejores, para todo era un drama peleábamos a cada rato nos alzábamos la voz, todo profesionalmente con gran respeto, así como un jefe a su subordinado defendiendo cada quien, en sus posiciones dentro del organigrama de la empresa, su sarcasmo eran diarios ya formaban parte de su rutina para defenderse, a lo que él se sentía atacado por mí. Cada día yo trataba al máximo de evitarlo para no coincidir en ningún lugar que no fuese fuera de la empresa, porque yo consideraba que así manteníamos el respecto cada quien con su profesionalismo. Me iba a la hora correcta respetaba horarios y asignaciones. El viernes llega nuevamente una reunión de socios, ese día llega esteban. – ¡Buen día! ¿se puede? Dice este

