Lena y Chloe no quisieron estar mucho tiempo más en la fiesta, no tenía sentido disimular frente a la familia de la ojiverde, por lo que se fueron sin decir nada y tomaron un taxi en la puerta de la casa. Ninguna quiso desaprovechar ni un solo minuto, mantuvieron sus bocas ocupadas en la otra durante el camino a la mansión, se sentía realmente feliz de por fin poder hacer lo que deseaban. Estuvieron allí unos minutos más tarde, luego de pagar el taxi y entrar a la casa, dejaron las luces tal y como estaba para ir diretamente al sofá para seguir continuando con su sesión de besos. Lena fue la primera en sentarse y tomó la cintura de Chloe para que ésta se pusiera a horcajadas sobre sus piernas, sin importar que su vestido se subiera, solo querían tenerse cerca. Las manos de la ojiverde

